Massalia

El blog de Piteas

[Nueva Massalia] El viaje XV - In Memoriam

Publicado el 8 de Mayo, 2011, 18:38. en General.
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Nos tocó repetir una y otra las historias de nuestras aventuras. Prácticamente todo el mundo en la ciudad se las aprendió de memoria, incluso hubo quien las acabó contando mejor que nosotros. La fama y el favor de Skylanden me valieron el poder colocar una pequeña tienda en la misma ciudad -de exito rotundo-, y ser nombrado "Amigo de Norsk".

Al igual que la primavera borra los rastros del invierno, Norsk volvió a florecer, dejando atras sus momentos oscuros y relegando nuestras aventuras a los cuentos de viejas. Tán sólo una estela de piedra, grabada por Osuspiro, Dremin y yo, recordaba todo lo ocurrido rezando:

IN MEMORIAM QUI ABSENTES

Finalmente llegó el dia en que los portales se reactivaron, con fiesta y jolgorio en todas las ciudades. Aproveché entonces para volver a mi casa en Valinor y tomar un descanso de todo lo ocurrido, antes de volver a los negocios.

Mucho tiempo despues volvería a Norsk en circunstancias harto distintas. Sería buscando supervivientes mientras los Chunks devoraban Serveria. Pero eso es otra historia que tendrá que ser contada en otra ocasión.

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 5/08/2011 06:38:00 PM

[Nueva Massalia] El viaje XIV - A hierro muere

Publicado el 2 de Mayo, 2011, 16:53. en General.
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Aguardamos a los flotantes espadas en mano. Sus explosiones cada vez sonaban más cerca. Delante mía, Osuspiro sujetaba a un Hazmat que se esforzaba por permanecer en pie. Alguien gritó con voz potente:
  • ¡A mi orden, guardia! ¡Atacamos en uno...!
Miré a Dremin, sorprendido de su enterezas. Encontré entonces al caballero mirándome anonadado. Delante nuestra, el mago y el explorador buscaban atónitos el origen de la misteriosa voz.
  • ¡Dos...!
Al tanto el retumbar de las explosiones llegaba a la puerta, una luz azulada bañó la estancia. Las hojas de alabastro se combaron bajo la presión de los monstruos, empujándonos con violencia a los lados. Una miríada de flotantes entró en la estancia.
  • ¡Y tres!¡Fuego!
Decenas, cientos de flechas surcaron el aire, masacrando a los flotantes. Sus cuerpos caían inertes entre nosotros, como hojas en otoño. A través del portal en el centro de la sala, atravesando una luminosidad azul turquesa, entraban varias filas de ballesteros. Habían llegado los refuerzos.

Dremin y yo nos retiramos, espalda en la pared, para evitar que nos alcanzasen los virotes. Los soldados, que serían más de medio centenar, disparaban sin cesar a traves del portalón con ballestas de repetición espaunitas.

Pronto el silencio cubrió el interior del templo. Un par de ballesteros me ayudaron a levantarme, y tras ellos escuché una voz conocida.
  • Os dije que os encontraría -dijo Phank. Ahora estaba ataviado con una elegante cota de placas.
  • No sabéis lo que me alegra -acerté a responder- ¿cómo supisteis donde estábamos?
  • El libro -dijo, mientras señalaba su petate- hace más cosas que abrir portales, maese.
  • Siento interrumpir -dijo un capitán de los ballesteros-. El tiempo corre en nuestra contra Phank. Si es cierto lo del libro, tenemos dos horas para dar con el griefer y recuperar el libro. -su voz, grave y decidida, me era familiar. Era la que habíamos escuchado justo antes del ataque.
  • Llevais razón, disculpadme. Piteas, os presento al capital Skass. El jefe de los ballesteros de Espaún.
  • ¿Skass? ¿El Adm Skass, fundador de la brecha helada?
Nos estrechamos las manos. Noté que tenía un "algo" especial, no gracias a su físico -desaliñado y de rasgos saltones-, sino por un aura de decisión y confianza que lo rodeaba. Era el tipo de persona que te puede guiar hasta el infierno y traerte de vuelta intacto.

  • ¡El mismo! Supongo que sois maese Piteas. Y vos -dijo, saludando al caballero- debeis ser Dremin. Phank nos ha hablado de vosotros. Es todo un placer. Y ahora, si me disculpan, tenemos un griefer que cazar. ¡Soldados!

Menos un pequeño grupo que se quedó con los heridos, los ballesteros se organizaron en filas y avanzaron a la par de Skass. La filas de vanguardia, con la ballesta a la espalda, portaban grandes escudos con ruedas. El resto de hombres se repartían equidistantes, guardando la formación. Osuspiro, Dremin y yo fuimos con ellos para guiarlos hasta el portón de entrada. Caminamos en retaguardia, donde los últimos soldados arrastraban un pesado carromato, cargado con un gran cilindro de metal bruñido.

No hubo piedad con los flotantes que fuimos encontrando. Mientras cruzábamos de nuevo las grandes salas, los ballesteros abatían a los grupos dispersos que quedaban emboscados. En más de una situación los flotantes alcanzaron a disparar sus llamas, pero los escudos de la vanguardia estaban hechos para resistir.

Llegamos al estrecho puente y pudimos ver un espectáculo dantesco del otro lado. El griefer, que habia aumentádo aún más de tamaño, estaba encaramado a la ladera de la montaña. El cuerpo de lo que antes era Dester se había convertido en un gigante abotargado, de quitinosa piel negra.

El monstruo poseía seis patas, acabadas en afiladas garras Ninguna de ellas estaba repartida de forma lógica por su cuerpo. Un par de gigantescas alas le permitían levantar algo el vuelo y, entre ellas, se distinguía una cabeza bulbosa coronada de ojos saltones. El griefer no paraba de aullar a traves dos fauces circulares y dentadas, como las de una lamprea, a la vez que una pupa ulcerosa a la altura de su pecho vomitaba incontables monstruos.

Apenas las primeras filas de ballesteros tomaron posición, comenzó a caer sobre nosotros una tormenta de fuego y flechas. Los portaescudos cerraron su formación para proteger a las primeras filas de ballesteros. Mientras, las paredes de la sala -ruinas tras el primer ataque de los flotantes- se desmoronaban sobre los nosotros.

Aún con toda la organizacion sufrimos muchas bajas. Las filas se dividieron y los hombres buscaron cobertura en las salas adyacentes, respondiendo al fuego con oleadas de virotes. Siempre con su vanguardia, Skass dió orden de concentrar las andanadas para limpiar el cielo de flotantes, aunque ello implicaba quedar muy expuesto a los arqueros de la otra orilla.

En mitad de todo el caos, el carromato al lado del que íbamos nosotros se adelantó hasta la posición del capitán. Lo aprovechamos como parapeto y pudimos acercarnos hasta el grupo de Skass.

No quedó ningún flotante en el cielo, pero las flechas silbaban continuamente a nuestro alrededor. Apenas me atrevía a levantar la cabeza de la pared derruida tras la que nos defendíamos, pero el capitán Skass y otro de sus hombres permanecían firmes sobre ella, calculando distancias con un astrolabio.

El adm se dejó caer a mi lado con expresión triunfante, mientras sacaba un cigarro puro del bolsillo de su casaca. Mientras lo encendía, me miró divertido y preguntó:

  • ¿Os habéis preguntado alguna vez como es ese "fuego sagrado" con el que contruí la brecha, hijo?
  • Mas de una, capitán. ¿Por?
  • ¡Porque lo vais a ver en primera fila! Tapaos los oídos y abrid la boca...

Skass se incorporó y aplicó la llama de su puro sobre una pequeña endidura en el cilindro de metal. Este comenzó a cimbrear ligeramente, dando paso a un rumor grave que creció hasta una fuerte vibración que hacía temblar el suelo. Me apresuré a seguir el consejo del Adm.

El propio metal comenzó a abombarse como un tonel, para luego proferir el mayor estruendo que recuerdo haber escuchado. Retumbó en toda aquella profundidad como cien truenos en uno solo. Su sonido me golpeo como un puñetazo en las tripas.

No me había recuperado del todo cuando vi que la mayoría de ballesteros se encaramaban a sus posiciones, siguiendo algo en el cielo. Temblando aún por la impresión, me levanté para ver lo que miraban.

Una gigantesca bola de acero al rojo vivo surcaba los cielos como un meteoro, e iba directa al cuerpo del Griefer. Cuando lo golpeó, otra explosión tan fuerte como la anterior se produjo, estremeciendo los cimientos de Nederia y destrozando la cima del monte quemado. Hubo una gran nube de humo en la montaña y desprendimientos en su ladera, oyéndose chillidos y algarabía en ese lado.

Cuando el humo se dispersó sólo quedaron algunos monstruos dispersos: el griefer había caido.

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 5/02/2011 04:53:00 PM

[Nueva Massalia] El viaje XIII - El corazůn del valor

Publicado el 28 de Abril, 2011, 0:46. en General.
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Osuspiro se retras√≥ para obligar al astr√≥nomo a continuar camino mientras el resto segu√≠amos avanzando. Cuando ambos volv√≠an hacia nosotros, los monstruos comenzaron a organizarse. Las ara√Īas peque√Īas dejaron de intentar avanzar, mientras que las grandes se situaban en filas. Sus jinetes sacaron grandes arcos de hueso y tensaron sus cuerdas.

La primera andanada de flechas qued√≥ bastante detras nuestra, pero con la segunda los esqueletos corregieron el tiro y las flechas comenzaron a caer a nuestro alrededor. Avanzamos a gatas entre la lluvia de flechas, destroz√¡ndonos rodillas y codos mientras rez√¡bamos porque ninguna nos acertase. Hazmat, que lideraba la fila, lleg√≥ hasta la entrada del templete. Ya erguido, nos ayud√≥ al resto a pasar a cubierto. Para cuando llegaron Osusp√¨ro y el astr√≥nomo nos hab√≠an disparado encima m√¡s de siete andanadas. Incluso alguna flecha se hab√≠a clavado en el grueso petate a la espalda de Rheshef.

La sala que serv√≠a de entrada al templo estaba cerrada al exterior excepto por la puerta de entrada. Excessus y yo a√ļn ten√≠amos el arco intacto tras todas las peripecias. Repartimos las flechas que quedaban entre nuestros carcaj y buscamos √¡ngulo de tiro desde el dintel. Dremin, por su parte, hab√≠a explorado las salas de alrededor para saber desde donde podr√≠amos cubrir mejor la pasarela. El caballero volv√≠a contento, arrastrando un cofre que hab√≠a encontrado en la sala contigua.

  • ¬¿Que tra√©is Dremin? -pregunt√©, mientras me ajustaba el carcaj a la espalda
  • Un regalo de los dioses maese -dijo, dejando caer el cofre delante nuestra: su interior estaba lleno de espadas de bella factura y brillantes armaduras.
  • ¬¡Vaya -exclam√≥ Hazmat, que volv√≠a tambale√¡ndose desde la puerta-, esto si ha sido un golpe de suerte!

Y dicho esto, el mago se desplomó sin sentido en el suelo, sangrando profusamente. El Adm y yo nos avalanzamos sobre él. Un par de flechas le habían alcanzado en el costado y el brazo derecho.

Excessus aplic√≥ los propios ung√ľentos de Hazmat sobre sus heridas, y al menos pudo parar la sangre. Rheshef ayud√≥ a quitarle las flechas y vendar las heridas, y el resto nos repartimos entre la puerta y unas troneras que Dremin encontr√≥ en las salas contiguas. El ej√©rcito, al ver que nosotros ya est√¡bamos a cubierto, hab√≠a cesado en los disparos, quedando s√≥lo alerta una guardia de arqueros al pie del puente. Est√¡bamos a salvo por el momento.

Nos equipamos con lo que trajo Dremin, y decidimos pasar la "noche" (en Nederia no existen sol ni luna) en ese mismo lugar. La cena fue bastante frugal, pues no sab√≠amos cuanto tendr√≠amos que esperar all√≠ y deb√≠amos racionar los alimentos. Tras comer fuimos montando guardia con los arcos de dos en dos, para reaccionar si el ejercito avanzaba.

Durante mi turno de descanso, el mago despertó tosiendo. Tras alcanzarle algo de nuestra mermada agua se incorporó y observó la sala.

  • No es buena situaci√≥n...
  • Ser√≠a peor si nos hubiesemos quedado -respond√≠-, hicisteis bien en traernos.
  • Lo s√©. Aqui nos podemos hacer fuer... ‚Äď la tos, esta vez acompa√Īada de sangre, interrumpi√≥ la frase. Me asust√© bastante, la herida deb√≠a ser m√¡s grave de lo que pens√¡bamos
  • Reclinaos, Hazmat. Guardad fuerzas.

Hazmat volvio a beber otro trao de agua, calm√¡ndose un poco la tos. Mientras yo arroj√© un vistazo detenido a la sala donde est√¡bamos. Sin ningun abalorio, los contrafuertes de las paredes se un√≠an en una elegante b√≥veda sobre nosotros. A un lado y otro, guardaban el camino las salas de las troneras, donde ahora montaban guardia Osuspiro y Rheshef.

Detr√¡s nuestra, en la pared contraria a la entrada, un portal custodiaba la parte interna del templete. El dintel de esta puerta era el unico decorado. Tallado como ramas de vid entrelazadas, simulaba sostener en su punto mas alto un cartel donde estaba tallada la palabra "VALOR". Todo me resultaba inquietantemente familiar.

  • Hazmat -pregunt√© extra√Īado- ¬¿alguna vez hab√≠ais estado aqui antes?
  • ¬¿Yo? -el hechicero volvi√≥ a intentar incorporarse- Jam√¡s muchacho. Pero, por lo que veo en tu mirada, este sitio lo hemos visto tanto tu como yo.
  • No lo comprendo
  • ¬¿No conocer√©is a Trevas, el escultor?

¬¡Trevas! Me acord√© de su casa, en el Mons Cayvm. y como Dremin y yo tuvimos que salir de all√≠, perseguidos por los vagabundos. Parec√≠a que hab√≠an pasado a√Īos desde esa noche. ¬¿Ten√≠a el artista algo que ver en toda esta locura?

Le conoc√≠ en su juventud. Era un aprendiz, obsesionado con las legendarias obras del Adm Bob. Compartimos hogar durante un tiempo en la Bah√≠a del Sol, donde yo buscaba inspiraci√≥n y el comenzaba sus primeras esculturas.

Y en ese momento record√©. Trevas realiz√≥ un trabajo para los Adm de Espa√ļn en las laderas del monte Nib√©l, cerca de Bahia del Sol. Siempre dijo que nunca le acab√≥ de complacer del todo. Era un peque√Īo templete, que se pod√≠a usar como refugio si la noche sorprend√≠a a los caminantes. Lo llam√≥ "El templo al valor". Ahora me daba cuenta que no era sino una peque√Īa sombra del templo donde nos encontr√¡bamos

  • Pero...
  • Yo tambi√©n conoc√≠ a Trevas, maese -dijo Hazmat mientras se recostaba-, hace ya meses que abandon√≥ su hogar en Mons Cayvm, atormentado por sus propias musas.
  • No os entiendo
  • Trevas es un gran escultor, sin duda, pero lo que realiza no es producto de su imaginaci√≥n, Piteas. Desde joven, su mente se alejaba de su cuerpo durante el sue√Īo, cruzando viajera los hilos de plata, y llegaba hasta aqu√≠ abajo. √Čl fue realmente el primer hombre en atisbar Nederia.
  • Y todo lo que el creo ¬¿esta aqu√≠?
  • Aqui no, exactamente -el mago mir√≥ a traves del port√≥n externo- all√≠ fuera, si pudieramos viajar lo suficiente, admirar√≠amos la Dama fria, el Sol oscuro... todas sus construcciones
  • ¬¿Y como lo averiguasteis?
  • Trevas cruz√≥ el desierto hasta Poniente hace muchas estaciones. Buscaba alg√ļn mago que diera alivio a sus sue√Īos, que estaban cada vez m√¡s llenos de lugares retorcidos y oscuros. Tras tentarle con parajes gloriosos, Nederia le comenzaba a mostrar su lado mas siniestro.
  • ¬¿√Čl esta bien?
  • Desde luego, Piteas. Le encontr√© y me ofrec√≠ a ayudarle. Aprendi√≥ a dominar de nuevo su alma durante el sue√Īo, sujet√¡ndola f√©rrea y gui√¡ndola donde el quisiese. En cierta manera, arruin√© una inspiraci√≥n monstruosa, pero le devolv√≠ la paz. En pago, √©l me ayud√≥ a construir un plano de Nederia. Registramos cada isla, cada construcci√≥n, cada t√ļnel y cada monstruo que observ√≥.
  • ¬¿En la biblioteca de Atlantia?
  • No... aqu√≠ -Hazmat se se√Īal√≥ la cabeza mientras sonre√≠a.

Me levanté, confuso, intentando recordar. Había algo importante que no alcanzaba a discernir. Algo que sospechaba vital para nuestra situación, pero que se escondía en un rincón de mis recuerdos.

  • Os veo anonadado, Piteas
  • No, no es esto, el caso es que...
  • ¬¡Alerta! Cruzan el monte quemado -el grito de Reshef cort√≥ mis pensamientos.
  • Descansad Hazmat -respond√≠ r√¡pidamente, mientras corr√≠a a la tronera del astr√≥nomo.

Dremin y Excessus se agolpaban detr√¡s de Reshef, pele√¡ndose para ver lo que este avistaba con su telescopio. Durante unos momentos estuvimos pendientes de la oscurecida ladera del norte, esperando ver al mosntruoso Griefer cruz√¡ndolo, pero Reshef se√Īal√≥ el cielo oscuro.

Contra la espesa mata de nubes se recortaban una miriada de figuras, blanquecinas y abotargadas. El viento arrastraba lamentos inhumanos, disonantes y desesperados como el mugido de las reses en un matadero. Los seres, que paec√≠an ser arrastrados por el aire hacia arriba, comenzaron a descender sobre nosotros torpe y lentamente.

El astr√≥nomo dispar√≥ un par de flechas a los mas cercanos. Estos se desinflaron como un odre lleno de aire, cayendo inertes a la lava. Nos miramos incr√©dulos ante estos nuevos mosntruos, que no parec√≠an revestir ninguna amenaza, hasta que Excessus alert√≥.

  • ¬¡Fuera de la tronera!¬¡Fue... -no lleg√≥ a terminar la frase. 

Una explosi√≥n de fuego destroz√≥ la pared, y nos arroj√≥ a todos hacia atr√¡s. S√≥lo dej√≥ tras de si una lluvia de cascotes ardientes. A punto estuve de perder el conocimiento.

Me levanté y vi que el Adm y el astrónomo se llevaron la peor parte, pues estaban delante en el momento de la explosión. A pesar de sus heridas y quemaduras, que aparentaban ser bastante graves, ambos respiraban, por lo que intenté sacarlos de allí.

Dremin se recuper√≥ enseguida y me ayud√≥ a volver a la sala principal con los heridos. Osuspiro hab√≠a salido mientras tanto hasta la puerta exterior, donde disparaba a los nuevos monstruos. Los seres flotantes vomitaban llamaradas, que el explorador esquivaba como buenamente pod√≠a sobre el resbaladizo puente.

Cada vez que una de esas bolas de fuego tocaba la estrecha pasarela, estallaba furiosamente en llamas. Pero a pesar de esto el puente segu√≠a intacto sobre el abismo. Mientras, el ej√©rcito de la otra orilla no perd√≠a el tiempo. En un instante reanudaron la lluvia de flechas sobre el explorador que amenazaba con abatirle, si no resbalaba antes cayendo a la lava.

  • Joder con el h√©roe -se quej√≥ Dremin
Dejó a Excessus junto al hechicero, mientras este se incorporaba asustado

  • ¬¡Piteas, examinad la heridas por si podeis hacer algo! Yo intentare que no maten al chaval.

El caballero corri√≥ hacia el puente, donde Osuspiro intentaba resistir la nueva andanada de flechas. Hazmat mientras me iba diciendo qu√© deb√≠a hacer. Rasgu√© las vestiduras y apliqu√© los ung√ľentos que a√ļn nos quedaban, pero el mago me confes√≥ que no ten√≠amos mucho con lo que ten√≠amos all√≠. S√≥lo nos quedaba algo de linimento, pero necesit√¡bamos equipo de quirurg√≠a.

Y entonces se ilumin√≥ el oscuro rinc√≥n de mi mente.

  • ¬¡Es eso Hazmat!
  • Si, es eso maese, el Adm y el astr√≥nomo moriran seguramente.
  • No, no, no. Es lo que Trevas me dijo en su dia del templo. Que no le gust√≥ porque no estaba completo.
  • Ahora soy yo quien no os entiende maese
  • Me dijo que en el coraz√≥n del templo ten√≠a que haber un portal, un portal a casa. Nunca lo entend√≠, pues no ten√≠a sentido... un portal tan cerca de dos ciudades que ya pose√≠an uno. Hasta que vos me lo hab√©is explicado. No era un capricho del artista, sino que √©l YA LO HAB√ćA VISTO EN SUE√ĎOS.

Hazmat comprendi√≥ al vuelo. Me ayud√≥ a tumbar a Reshef y Excessus sobre sendas esterillas. Us√¡ndolas como parihuelas, los arrastramos hasta el interior del templo. Me volv√≠ a la puerta de entrada y avis√© a los compa√Īeros de la retirada.

En aquel momento Osuspiro se aferraba agachado al dintel exterior. Estaba sujetando a Dremin para evitar que cayese al abismo, en mitad de la lluvia de fuego y flechas. El caballero hab√≠a acudido en ayuda de Osuspiro, pero resbal√≥ apenas puso un pie en la pasarela. Gracias a los dioses, se aferr√≥ en el √ļltimo instante y -mientras gritaba de espanto- qued√≥ colgando del suelo de la entrada.

El mago yo nos adentramos en las salas interiores, seguidos de nuestros compa√Īeros en cuanto Dremin pudo encaramarse. Sin apenas fijarme en detalles, recorr√≠ lo m√¡s r√¡pido que pude los pasillos, reconociendo el camino hacia el refugio interior.

Los ecos de los flotantes comenzaron a resonar por los pasillos, record√¡ndonos la inmediatez de nuestros perseguidores. Pero entonces llegamos a una gran puerta doble de alabastro -que sin duda deb√≠a ser la inspiracion de las puertas de madera blanca del templo de Nybel.

Hazmat y yo empujamos triunfantes las puertas de la sala, para descubrir una c√¡lida estancia de alabastro y madreperla, iluminada por dorados pebeteros. En la mitad, se levantaba un bello arco de obsidiana, pero este estaba limpio y vac√≠o: no habia portal alguno.

Nos detuvimos un instante, incrédulos. Me sentí desfallecer y con ganas de llorar. Había acariciado una esperanza con los dedos y ahora sólo me quedaba la cruel realidad. Sin embargo Hazmat reaccionó pronto, arrastró a Reshef hasta el estrado y me indicó que hiciese lo mismo con Excessus. Mientras le seguía observé que las vendas del mago estaban encharcadas en sangre: sus heridas se habían abierto.

  • Hazmat, quedaos con ellos.
  • Piteas -me cort√≥ decidido-, si he de morir, prefiero morir de pie y luchando. Ayudadme a ce√Īir una de las armaduras, por favor.

Mientras el mago se colocaba una de las cotas, Osuspiro y Dremin entraron atropelladamente en la sala.

  • Ya vienen -coment√≥ jadeante Dremin -las explosiones a su espalda ratificaban sus palabras.
  • Las paredes interiores son gruesas, han resistido m√¡s de una llamarada de esos seres -dijo Osuspiro, mientras ayudaba a Dremin a cerrar las puertas de alabastro-. Creo que si nos colocamos a ambos lados de la puerta tendremos algo de parapeto.

Siguiendo el consejo, cada pareja nos colocamos a un lado de la puerta. Dremin y yo en una, Osuspiro y Hazmat en la otra. Dado que los dos ultimos arcos habían quedado destrozados, desenvainamos las espadas que Dremin había conseguido.

Entreabrimos las hojas de la puerta. Nuestra esperanza era que los seres bajasen a la abertura del dintel, en lugar de simplemente volar la puerta, y pudiéramos caer sobre ellos en cuerpo a cuerpo.

Mientras los flotantes se acercaban, o√≠ a Dremin canturrear una oraci√≥n por su alma. Fui consciente entonces que, aunque todo saliera bien, no hac√≠amos sino retrasar lo inevitable. Era el final.

  • Siento haberos arrastrado a esto, Dremin -le dije en un hilo de voz, sin atreverme a mirarle a los ojos.
  • ¬¿Bromeais? -dijo sorprendido-, Serveria entera esta siendo masacrada a traici√≥n maese. Gracias a vos he podido plantar cara y luchar. Con que hayamos retrasado unos d√≠as la caida, habr√¡ valido la pena.
  • Desde luego tuve suerte de encontraros en  Drakenden -me volv√≠ hacia el  caballero-. Ha sido un honor, Sir Dremin
  • Lo mismo digo Maese Piteas -dijo, poni√©ndome la mano en el hombro-. Ahora, vendamos caras nuestras vidas.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 4/28/2011 12:46:00 AM

[Nueva Massalia] Arco del triunfo

Publicado el 4 de Septiembre, 2009, 19:07. en General.
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Me encanta lo majestuoso de este paseo... ¡Lástima que una foto de movil no le haga justicia!


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 9/04/2009 10:07:00 AM

[Nueva Massalia] Ya hemos llegado!!

Publicado el 4 de Septiembre, 2009, 11:01. en General.
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Ahora el cigarrillo, pis y cerveza rituales.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 9/04/2009 02:01:00 AM

[Nueva Massalia] Comenzando viaje

Publicado el 4 de Septiembre, 2009, 8:31. en General.
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Oye... En Barna no pensaran que soy friki ¿no?


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 9/03/2009 11:31:00 PM

[Nueva Massalia] 6/10/2009 01:00:00 AM

Publicado el 10 de Junio, 2009, 9:46. en General.
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Cantar V, del rey Vino y su petición

Llegarón las hazañas de mi señor a oidos del mismo rey Vino, que mandó traer ante si a tan audaz y hábil grupo de ladrones. No le fue difícil a la guardia apresar a mi señor, pues ya se encontraba débil tras varios dias de fiesta en las tabernas de Delicias. Le apresaron a él y a lresto de compañeros, llevándolos al gran palacio del rey, en Sergia.

Y asi, una vez en la sala del trono, rodeados de guardias, el rey les habló de esta manera:

  • Señores, según la ley de estas tierras yo debería hacer que os cortasen las manos por ladrones, - Glausus hizo unamueca de desagrado al oir esto - más sois vosotros los unicos quehan entrado alguna vez e una torre del Santísimo y habeis salido para contarlo. Por ello precisamente quiero contar con vuestros servicios.

Se quedáron atónitos al oir esto, más Wilfrey rompió el silencio con la pregunta que estaba en boca de todos:

  • ¿Por qué?

El rey se recostó en el trono, con la mirada triste. Suspiró un momento y empezó a relatar:

  • Como podeis saber, tengo una hermosa hija. - dijo el rey, mientras señalaba con orgullo el retrato de la hermosa princesa Ajai, al otro lado de la sala - Más los gilis han conseguido, mediante encantos y engaños, que ella se someta a su voluntad, coaccionándome asi con volverla en mi contra. Hace sólo unos dias, al negarme a apoyarles para sojuzgar Manuelville, se le llevaron a su Catedral-Palacio. Allí esta medio huesped, pues va por su voluntad, medio presa, pues su voluntad ya no es suya.

Habló entonces el caballero a la siniestra del rey:

  • Se cuentan rumores de que esos miserables prentenden casarla con el canónigo Fernandez para asi pretender al trono ¡Rompiendo nuestro compromiso! - Pues quien hablaba no era otro que el caballero Matulín, favorito del rey y prometido de Ajai.
  • ¡Calma Matulín! - interrumpió el rey - ¿Aceptareis entonces mi proposición, aventureros? - pregunto al grupo de mi señor - ¿O por el contrario preferireis ser tratados como ladrones?

La respuesta, como era de esperar en hombres de honor como aquellos, fue afirmativa. Partirían entonces hacia el castillo-catedral y se llevarían a la princesa, aún fuese en contra de su voluntad.

Pusiéronse en marcha al dia siguiente, avanzando de noche y campo a través. Asi cruzaron las praderas santas, evitando las guarniciones de soldados que custodiaban los caminos y los prodigios voladores
[1], que no estaban hechos para vigilar de noche. De tal manera que, a la tercera noche, llegaron a la puerta de servicio de "El que bate las yemas para el cocinero que hace pastelillos de nata para los recogedores de juguetes de los Pichin's".

Esta puerta, si bien era de las menos importantes, bien medía sus cuatro varas de alto por dos de ancho, decorada con ángelotes de plomo y efigies del Santísimo. Tal era la magnificencia de aquel primer palacio que aún les quedarían dos dias de marcha cruzadas aquellas puertas, pero esta la harían bajo las interminables cúpulas de la Catedral-Palacio
[2].

Cantar VI, de las maravillas del Palacio-Catedral

Disfrazados con los mismos trajes con los que habían robado en Pito-Piturra recorrieron las interminables estancias y pudieron comprobar las muchas y barrocas maravillas de aquel lugar.

Los techos, que se alzaban a diez varas del suelo, muchas veces eran bóbedas de cañón hechas de cristales coloreados, apoyados estos en finas barras de acero. En algunas avenidas-Pasillo, las vigas centrales albergaban carriles por los que resbalaban arneses de cuero. De estos iban colgados Pichin's que recorrian asi la Catedral-Palacio, tirando polvo brillante desde lo alto, "brillantina" lo llamaban.

Por el dia, la luz entraba a raudales por las Vidrieras-Techo, iluminando las calles con sus colores. De cuando en cuando una clarabolla abierta dejaba pasar el aire, o encontraban un claustro interno, normalmente rodeando una fuente. En su camino, aún llegaron a encontrarse pequeños parques de arboles exoticos, que eran regados mediante cañerías que aprovechaban el agua de las lluvias acumulada en los interminables techos.

Más no penseis que estas calles eran simples pasillos gigantes entre paredes desnudas, pues en donde un castillo normal estarían las estancias en el palacio catedral se encontraban innumerables casas, cada una con su propio estilo y recargada de decoración a su manera.

Algunas eran simples lugares de reposo u oración, que contenían dormitorios comunes o pequeñas capillas según el caso, pero también habia muchas otras, tales como posadas, orfebrerías, talleres, caballerizas y otras que aqui no referire por falta de tiempo y conocimiento. Estas no tenían nada que envidiar a sus mejores hermanas de Sergia, Astol o Alegría. Incluso había pequeñas posadas de no-gilis, destiandas unicamente a albergar, y separar, a los "Xenos" o extranjeros o a algun gili que les acompañase. Allí descansaron nuestro héroes, a salvo de ser descubiertos.

Asi mismo, las calles estaban divididas en tres terrenos: dos con baldosines, de tres varas cada uno a cada lado de la avenida. Por estos pasaba la gente normal y, en algunas plazoletas, se extendía hasta las ocho varas para dejar camino a los numerosos puestos ambulantes de bisutería o comida.

El del centro, cubierto de hierba, estaba destinado a los xenos y a los caballos, siendo impuro pisarlo para los adoradores del santísimo si no contaban con la bula requerida. Wilfrey, que había estudiado las costumbres Gilis, les llevó por éste, pues conocía de la diligencia de estas gentes y sabía que eran tan creyentes y confiados que ningún gili se plantearía que estaban pisando terreno impuro sin bula.

De esta manera llegaron al fin al "Salón del trono de los Lunes de Germinal y los Martes de Vendimiario, bendecido por que allí estuvo un Pichi'n que habia chupado una pirula que el Santísimo había iluminado con su presencia por sonreir al pasar a su lado", donde se encontraba Pichurri Alamoda, dictaminando las normas de vestir del próximo año para los gilis.


[1] Distintos son los orígenes que se le dan a estos artefactos, las tesis de Pacowsky defienden que fueron inventados por una antigua civilización, y los gilis aducen que ellos fueron sus creadores. Sea cual fuere, las "Zapatillas voladoras" como se les llegó a llamar, han sido el invento mas prodigioso enmucho tiempo. Aunque de ello hablaré mas detenidamente en otros textos.

[2] Nos referimos, claro esta, al antiguo palacio del Santísimo; al actual, que aún se encuentra en construcción, le falta mucho para hacer sombra a aquela primera maravilla


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/10/2009 01:00:00 AM

[Nueva Massalia] 6/09/2009 01:11:00 AM

Publicado el 9 de Junio, 2009, 10:12. en General.
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Cantar IV, del saqueo de Pito Piturra

A los dos dias de marcha de casa del mercader, Almunian y Glausus llegaron alas puertas de Delicias, una agradable ciudad compuesta de barrios dispersos rodeada de frutales.

Almunan quedo maravillado, pues hay que decir que L'almunia es bastante pequeña y esta rodeada de yermos tomillares mientras que Delicias es, como se suele decir, el granero de Sergia. Y eso aún teniendo en cuenta que, por las prohibiciones del Santísimo, los campesinos de delicias se habían visto despojados de muchas de sus tierras y se les había prohibido vender fruta a cualquiera que no fuese Gili.

Allí, en la posada de las afueras, conocieron a Wilfey Urago, un jovit que había llegado a Sergia para trabajar en el temmplo a la sabiduría, pero el Sto. Stmo. había obligado al rey vino a cerrar todos los templos y él se encontraba ahora sin un duro y en la calle.

Entre todos los viajeros que podrían haber conocido este era, sin duda, singular. Y ya no porque fuese Jovit, pues alguno se habia visto ya viajando por esos lares, sino porque además, era mago (cosa poco común entre los jovits) y, para colmo, y por dewsconocidas razónes, tenía la piel de un color verde brillate.

A Wilfrey le acompañaba desde Sergia un hombre con la cabeza totalmente pelada y cuyas duras facciones recordaban a las de un marinero sueco. Este hombre, que se hacía llamar Bronk Malaostr, también era un exilidado de la gran ciudad pues había sido tachado de impuro en su trabajo, había sido herrero, y por lo tanto sido desterrado por las leyes que el Sto. Stmo. le había impuesto al rey. Todo había ocurrido porque un Pichi'n [1] le había metido un carbón al rojo vivo de su fragua en el cogote y el juró cagándose en la Sta. Paloma, en el Stmo. Santo, en el Pichi'n y en toda su familia.

Tán sólo pudo recuperar algunas de sus pertenencias cuando dias despues, en el juicio ante el inquisidor local, declaró que al niño solo le había dicho - Para, que me pones nervioso - y el bofetón que le revenytó un timpano al niño había sido amistoso. Aún con esta defensa el inquisidor clausuró su herreria y sólo le dejó conservar sus ropas de trabajo y unas pocas monedas de oro, que ya se le iban acabando.

todos venían de lugares diversos, pero ninguno le tenía aprecio al Sto. Santo, por ello cuando pensaron qué hacer para ganar dinero con su habilidades dieron a bien pensar que nadie lamentaría que robasen en la parroquia local de Santa Pito Piturra. Planeó el grupo todo con sumo cuidado y, reuniendo el dinero que llevaban entre todos, pudieron comprar equipo de escalada y trajes de obispo para aventurarse en la parroquia.

A esta altura debeis de saber que la parroquia de Santa Pito Piturra, en Delicias, era una torre ligeramente cónica, defendida por dos grandes y pesadas puertas. Ninguna de estas fue la entrada escogida por el grupo de mi señor, que decidió escalar hasta lo alto de la torre y, de allí ir bajando.

Y asi entraron en el piso de las limosnas, el mas alto, pasando desapercibidos por los trajes de obispo. Mientras que sus compañeros se quedaron saqueando las arcas llenas de monedas, mi señor, azuzado por la curiosidad, decidió bajar a los sotanos de la torre, donde encontró una red laberíntica de pasillos llena de despojos.

Llegó asi Almunian hasta una sala redonda y circular, sin techo, pues este estaba abierto al piso de arriba, y se encontró con la que debía ser la mascota de los Gilis: Una gigantesca serpiente. Este montruo olío a mi señor y se avalanzó sobre él dispuesta a devorarlo, mas mi señor la esquvó y comenzó una batalla que le dejó exausto, en la que al fina logró arrancar la cabeza a la serpiente, pero a golpes a mano abierta, pues se olvidó de hechar mano a su espada.

La guardia, alertada por el follón de la pelea, abandonó su tarea de vigilar, permitiendo escapar sin problemas a Bronk, Wilfrey y Glausus, los cuales no sólo se llevaron mucho dinero, sino que también sustrajeron una gran reliquia del Stmo. Santo: Una estatua en oro macizo hecha a su medida y que le representaba, convertida en reliquia cuando la tocó el recogedor de Juguetes del Pichi'n favorito del Stmo. Santo.

Más volviendo con mi señor, al que la guardia habia rodeado en el foso de la serpiente, decidió salir de allí escabulléndose entre los pasadizos del sótano. Más la guardia conocia bien este laberitno y veinte gilis alabarderos le alcanzaron a punto de salir por las cloacas. Mi señor vio entonces que no había salida sin lucha y lio a ostias.

Asi, cuando en pie quedó solo mi señor, este escapó por la cloaca hasta el punto donde habia quedado con sus compañeros, que estaban preocupados por él y por lo que le podía haber sucedido. Se repartieron entonces el dinero y cada uno gastó su parte como quiso y pudo, dedicándose Bronk, Glausus y mi señor a darse festines en las tabernas y Wilfrey estudiando antiguos pergaminos en las pocas bibliotecas clandestinas que existian al margen del conocimiento del Santísimo.


[1] Los Pichi'n son bufones del Sto. Stmo. En muchas ocasiones son niños raptados de Suria (en su mayoría de Congo) y criados en el palacio-catedral. Pese a que otros soberanos de somnia y Suria se han opuesto a esta práctica, hoy en dia aún se siguen viendo Pichi'ns en el palacio.



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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/09/2009 01:11:00 AM

[Nueva Massalia] A pleasant dream

Publicado el 8 de Junio, 2009, 10:22. en General.
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Por recomendación de mi portero, que de música sabe un rato, he estado visitando "A pleasant Dream", un blog dedicado por entero al Nordic Pop (Pop Indie escandinavo), que esconde más de una agradable sorpesa.

Con bastante material para escuchar (y, debido a su origen, la mayoría inedito) es una página por la que seguramente estare perdido los próximos días.

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/07/2009 01:29:00 AM

[Nueva Massalia] Almunian (III)

Publicado el 8 de Junio, 2009, 10:16. en General.
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Cantar III, Glausus D'Elebarn

Una vez atravesadas las lomas de Cantalarrana, en el reino del rey vino, mi señor atravesó los páramos que hay hasta delicias, parándose tan sólo aocasionalmente a comer o dormir. así llegó, al cabo de unos dias, a un caserío de donde surgían gritos de socorro.

Siguiendo estos llegó a la parte de atrás del caserío, donde se encontraba encadenado a la pared de piedra por pesadas argollas un hombre enjuto, vestido con ropas de viaje. Un arco con su carcaj y una pequeña mochila quedaban en el suelo, a la vista, pero fuera del alcabza del desgraciado.

  • Piedad mi señor - dijo el encadenado - mi nombre es Glausus D'Elebarn, y pertenezco a la ciudad libre de Manuelville, ciudad de ciudades. La dureza de la vida me obligó a viajar al sur buscando trabajo. Pero los clérigos del santísimo, que mandan tanto o mas que el rey, se muestran recelosos de los extranjeros y no me dejaron entrar en ningun gremio. Por ello me tuve que dedicar al poco noble hacer de robar gallinas, que es por lo que el rico mercader gili al que esta hacienda pertenece,me atrapó. Me dejó aqui encadenado y, cuandovengan los lobos esta noche, seguramente me devoraran.

Mi señor, asonmbrado por la desgraciada historia, se quedo pensativo.

  • ¿Y le robasteis gallinas a ese Gili?
  • No llegué a ahcerlo, mi señor, - raspondió Glausus - pues los guardias me atraparon antes.
  • ¿Y realmente prentenden que te coman los lobos?
  • Si no son los lobos esta noche, mi señor, será el hambre y la sed mañana, pues ya hace un dia que no pruebo agua. Si tan solo os dignaseis a acercarme mi arco y mi carcaj y quizas a darme de beber de mi odre, aún podría resistir un poco mas y tener una muerte algo mas digna.
  • Ni hablar - respondió mi señor, provocando la tristeza en Glausus, pues ya se veía desfallecido y devorado.

Almunian entonces cogió con las manos la argolla y, tirando algo de ella, la partió en dos. Esto sorprendió a Glausus, pues nadie en el este habúia conocido una fuerza asi.

  • Lo poco digno, viajero, - le dijo mi señor a Glausus mientras le acercaba su arco y su carcaj. - sería dejaros morir. Y ahora voy a hablar con ese mercader.
  • Señor, os ruego no lo hagais, pues su guardia es poderosa y cuando intenteis huir... ya me dio alcanze una vez, pese a que soy un hombre de buen correr.
  • No os entiendo Glausus. ¿Para qué voy a huir?

Almunian se acercó a la rica hacienda y llamó a la puerta. Glausus, no atreviéndose a acercarse, se escondió en los matorrales mirando desde fuera lo que aontecía. Cuando un sirviente abrió a Almunian, mi señor solicitó ser llevado ante el propietario de la casa, el lacayo pues lo llevó al salón donde el comerciante se encontraba contando dinero rodeado de sus dos guardias.

  • ¿Vos sois el comercianteque atrapó a un ladrón de gallinas y le encadenó para que le comiesen los lobos?

El comerciante, que pensaba que sería algun campesino a solicitar prestamos, levantó la mirada de su dinero e hizo una señal con la mano a sus guardias.

  • Si, soy yo sucio vagabundo, - respondió el gili sin ningún respeto - ¿ocurre algo por ello?
  • No, solo queria confirmarlo. Le he liberado y espero que, por tu falta de humanidad, al menos te prestes a llenarnoslas alforjas de comida y darnos dinero para continuar al este.
  • ¡¡De ninguna manera asqueroso!! - dijo el mercader levantando un brazo.

Uno de los guardias, a la señal del mercader, se avalanzó sobre mi señor espada en mano. Mi señor se limitó a apartarse de su camino y, cuando la inercia llevó al guardia a pasar ante él, le dio tal bofetada que lo tiro al suelo inconsciente, despojándolo de su casco que salió disparado por la ventana, apocas hiriendo a Glausus que estaba viéndolo todo anonadado. El otro guardia dio un paso atrás, dejando ver claramente que no estaba dispuesto a acabar como su compañero.

  • Bueno, de acuerdo, - dijo mi señor, volviendo a su tranquila espera - ¿y si no os doy de ostias lo hareis?

Esa misma noche, mientras Glausus y Almunian cenaban en el campo la comida que el rico mercader les había dado, mi señor de le presentó a su nuevo compañero diciendole:

  • Yo soy Almunian, príncipe de La Almunia. Pero no podré ser rey hasta que no encuentre la perdida corona de L'Almunia. Tu pareces hábil e inteligente, te agradecería que, a cambio de la libertad que te he dado, me acompañases hata que aprendiese de ti como actuar.
  • Es lo menos que podría hacer por vos, principe Almunian.

Más lo que Glausus había hecho esa noche, en realidad, había sido sellar una amistad que duró, dura y durará hasta que mueran uno de los dos o sobrevenga el fin de los tiempos. Pase lo que pase y a pesar del destino.

Cuando los dos aventureros terminaron la cena y se pusieron a observar las estrellas del cielo hablaron de lo que deberían hacer para cuando llegasen a Delicias, pues era la ciudad al este mas cercana y tenñian que encontrar alguna forma de ganar dinero. Más pronto canjaron el tema y comenzaron a halar sobre lo que en cada uno creia.

  • Yo, - dijo Almunian - creo en "Nada", dios de mis padres, y de mis abuelos antes que ellos.
  • ¿Y que haceis para adorarle? - preguntó Glausus
  • ¡Nada! - respondió mi señor en tono jocoso, enorgulleciéndose de su dios
  • Pues yo adoro a la diosa de la luna y el céfiro [1], "Ojalá" - dijo Glausus - la cual es más poderosa que tu dios.
  • Y como puede ser eso - Se inquietó mi señor
  • ¿Acaso tu dios no habita bajo la luna y el viento del céfiro, como todos los demas?
  • Pues en verdad os digo Glausus que teneis razón, pero aun asi "Nada" es el dios de mi gente, él nos dió el Pholvoron para vencer a Poia hace siglos, y él cuando muera me llevará a sus salas y me preguntará si encontré la corona de L'Almunia. Y si llegó allí con las manos vacias se enfadará y me dira ¿Asi cuidais de los regalos de los dioses?. Entonces me expulsará del cielo al mundo de los muertos, a casa de Mam-Mš [2], donde será el eterno ostiamiento en la oscuridad.

Glausus, ante esta historia, quedo sorprendido y preocupado por la importante búsqueda de su amigo, y decidió no abandonarlo hasta que hubiesen encontrado la corona de La Almunia.


[1] El céfiro es un viento de Poniente (u oeste). En la mayor parte del año sól ose nota en las partes altas, menos en otoño, donde tambien sopla enlas llanuras.

[2] Mam-Mš es la diosa de la oscuridad Almuniense. El culto Poiano difiere del almuniense es que, en vez de demoniar a Mam-Mš y adorar a "Nada", reconocían la superioridad de Mam-Mš sobre todo y se limitaban a defenderse de sus designios.

Nota del Traductor: Muchos lectores me habeis preguntado el por qué del uso indiscriminado de L'Almunia y La Almunia en el texto. Normalmente L'Almunia hace referencia a la ciudad capital y La Almunia (o "Tierra de los tomillares") se usa para referirse al reino en si. Aún asi los escribas almunineses, de los que recibimos este texto, rompen a menudo esta norma en pos de la lírica de lo escrito, causando alguna confusión. Pedimos disculpas por ello a nuestro lectores, suplicando entiendan que el escrito se ha traducido literalmente buscando sea lo mas fidedigno posible al original.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/08/2009 01:21:00 AM