Massalia

El blog de Piteas

Junio del 2009


[Nueva Massalia] 6/10/2009 01:00:00 AM

Publicado el 10 de Junio, 2009, 9:46. en General.
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Cantar V, del rey Vino y su petición

Llegarón las hazañas de mi señor a oidos del mismo rey Vino, que mandó traer ante si a tan audaz y hábil grupo de ladrones. No le fue difícil a la guardia apresar a mi señor, pues ya se encontraba débil tras varios dias de fiesta en las tabernas de Delicias. Le apresaron a él y a lresto de compañeros, llevándolos al gran palacio del rey, en Sergia.

Y asi, una vez en la sala del trono, rodeados de guardias, el rey les habló de esta manera:

  • Señores, según la ley de estas tierras yo debería hacer que os cortasen las manos por ladrones, - Glausus hizo unamueca de desagrado al oir esto - más sois vosotros los unicos quehan entrado alguna vez e una torre del Santísimo y habeis salido para contarlo. Por ello precisamente quiero contar con vuestros servicios.

Se quedáron atónitos al oir esto, más Wilfrey rompió el silencio con la pregunta que estaba en boca de todos:

  • ¿Por qué?

El rey se recostó en el trono, con la mirada triste. Suspiró un momento y empezó a relatar:

  • Como podeis saber, tengo una hermosa hija. - dijo el rey, mientras señalaba con orgullo el retrato de la hermosa princesa Ajai, al otro lado de la sala - Más los gilis han conseguido, mediante encantos y engaños, que ella se someta a su voluntad, coaccionándome asi con volverla en mi contra. Hace sólo unos dias, al negarme a apoyarles para sojuzgar Manuelville, se le llevaron a su Catedral-Palacio. Allí esta medio huesped, pues va por su voluntad, medio presa, pues su voluntad ya no es suya.

Habló entonces el caballero a la siniestra del rey:

  • Se cuentan rumores de que esos miserables prentenden casarla con el canónigo Fernandez para asi pretender al trono ¡Rompiendo nuestro compromiso! - Pues quien hablaba no era otro que el caballero Matulín, favorito del rey y prometido de Ajai.
  • ¡Calma Matulín! - interrumpió el rey - ¿Aceptareis entonces mi proposición, aventureros? - pregunto al grupo de mi señor - ¿O por el contrario preferireis ser tratados como ladrones?

La respuesta, como era de esperar en hombres de honor como aquellos, fue afirmativa. Partirían entonces hacia el castillo-catedral y se llevarían a la princesa, aún fuese en contra de su voluntad.

Pusiéronse en marcha al dia siguiente, avanzando de noche y campo a través. Asi cruzaron las praderas santas, evitando las guarniciones de soldados que custodiaban los caminos y los prodigios voladores
[1], que no estaban hechos para vigilar de noche. De tal manera que, a la tercera noche, llegaron a la puerta de servicio de "El que bate las yemas para el cocinero que hace pastelillos de nata para los recogedores de juguetes de los Pichin's".

Esta puerta, si bien era de las menos importantes, bien medía sus cuatro varas de alto por dos de ancho, decorada con ángelotes de plomo y efigies del Santísimo. Tal era la magnificencia de aquel primer palacio que aún les quedarían dos dias de marcha cruzadas aquellas puertas, pero esta la harían bajo las interminables cúpulas de la Catedral-Palacio
[2].

Cantar VI, de las maravillas del Palacio-Catedral

Disfrazados con los mismos trajes con los que habían robado en Pito-Piturra recorrieron las interminables estancias y pudieron comprobar las muchas y barrocas maravillas de aquel lugar.

Los techos, que se alzaban a diez varas del suelo, muchas veces eran bóbedas de cañón hechas de cristales coloreados, apoyados estos en finas barras de acero. En algunas avenidas-Pasillo, las vigas centrales albergaban carriles por los que resbalaban arneses de cuero. De estos iban colgados Pichin's que recorrian asi la Catedral-Palacio, tirando polvo brillante desde lo alto, "brillantina" lo llamaban.

Por el dia, la luz entraba a raudales por las Vidrieras-Techo, iluminando las calles con sus colores. De cuando en cuando una clarabolla abierta dejaba pasar el aire, o encontraban un claustro interno, normalmente rodeando una fuente. En su camino, aún llegaron a encontrarse pequeños parques de arboles exoticos, que eran regados mediante cañerías que aprovechaban el agua de las lluvias acumulada en los interminables techos.

Más no penseis que estas calles eran simples pasillos gigantes entre paredes desnudas, pues en donde un castillo normal estarían las estancias en el palacio catedral se encontraban innumerables casas, cada una con su propio estilo y recargada de decoración a su manera.

Algunas eran simples lugares de reposo u oración, que contenían dormitorios comunes o pequeñas capillas según el caso, pero también habia muchas otras, tales como posadas, orfebrerías, talleres, caballerizas y otras que aqui no referire por falta de tiempo y conocimiento. Estas no tenían nada que envidiar a sus mejores hermanas de Sergia, Astol o Alegría. Incluso había pequeñas posadas de no-gilis, destiandas unicamente a albergar, y separar, a los "Xenos" o extranjeros o a algun gili que les acompañase. Allí descansaron nuestro héroes, a salvo de ser descubiertos.

Asi mismo, las calles estaban divididas en tres terrenos: dos con baldosines, de tres varas cada uno a cada lado de la avenida. Por estos pasaba la gente normal y, en algunas plazoletas, se extendía hasta las ocho varas para dejar camino a los numerosos puestos ambulantes de bisutería o comida.

El del centro, cubierto de hierba, estaba destinado a los xenos y a los caballos, siendo impuro pisarlo para los adoradores del santísimo si no contaban con la bula requerida. Wilfrey, que había estudiado las costumbres Gilis, les llevó por éste, pues conocía de la diligencia de estas gentes y sabía que eran tan creyentes y confiados que ningún gili se plantearía que estaban pisando terreno impuro sin bula.

De esta manera llegaron al fin al "Salón del trono de los Lunes de Germinal y los Martes de Vendimiario, bendecido por que allí estuvo un Pichi'n que habia chupado una pirula que el Santísimo había iluminado con su presencia por sonreir al pasar a su lado", donde se encontraba Pichurri Alamoda, dictaminando las normas de vestir del próximo año para los gilis.


[1] Distintos son los orígenes que se le dan a estos artefactos, las tesis de Pacowsky defienden que fueron inventados por una antigua civilización, y los gilis aducen que ellos fueron sus creadores. Sea cual fuere, las "Zapatillas voladoras" como se les llegó a llamar, han sido el invento mas prodigioso enmucho tiempo. Aunque de ello hablaré mas detenidamente en otros textos.

[2] Nos referimos, claro esta, al antiguo palacio del Santísimo; al actual, que aún se encuentra en construcción, le falta mucho para hacer sombra a aquela primera maravilla


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/10/2009 01:00:00 AM

[Nueva Massalia] 6/09/2009 01:11:00 AM

Publicado el 9 de Junio, 2009, 10:12. en General.
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Cantar IV, del saqueo de Pito Piturra

A los dos dias de marcha de casa del mercader, Almunian y Glausus llegaron alas puertas de Delicias, una agradable ciudad compuesta de barrios dispersos rodeada de frutales.

Almunan quedo maravillado, pues hay que decir que L'almunia es bastante pequeña y esta rodeada de yermos tomillares mientras que Delicias es, como se suele decir, el granero de Sergia. Y eso aún teniendo en cuenta que, por las prohibiciones del Santísimo, los campesinos de delicias se habían visto despojados de muchas de sus tierras y se les había prohibido vender fruta a cualquiera que no fuese Gili.

Allí, en la posada de las afueras, conocieron a Wilfey Urago, un jovit que había llegado a Sergia para trabajar en el temmplo a la sabiduría, pero el Sto. Stmo. había obligado al rey vino a cerrar todos los templos y él se encontraba ahora sin un duro y en la calle.

Entre todos los viajeros que podrían haber conocido este era, sin duda, singular. Y ya no porque fuese Jovit, pues alguno se habia visto ya viajando por esos lares, sino porque además, era mago (cosa poco común entre los jovits) y, para colmo, y por dewsconocidas razónes, tenía la piel de un color verde brillate.

A Wilfrey le acompañaba desde Sergia un hombre con la cabeza totalmente pelada y cuyas duras facciones recordaban a las de un marinero sueco. Este hombre, que se hacía llamar Bronk Malaostr, también era un exilidado de la gran ciudad pues había sido tachado de impuro en su trabajo, había sido herrero, y por lo tanto sido desterrado por las leyes que el Sto. Stmo. le había impuesto al rey. Todo había ocurrido porque un Pichi'n [1] le había metido un carbón al rojo vivo de su fragua en el cogote y el juró cagándose en la Sta. Paloma, en el Stmo. Santo, en el Pichi'n y en toda su familia.

Tán sólo pudo recuperar algunas de sus pertenencias cuando dias despues, en el juicio ante el inquisidor local, declaró que al niño solo le había dicho - Para, que me pones nervioso - y el bofetón que le revenytó un timpano al niño había sido amistoso. Aún con esta defensa el inquisidor clausuró su herreria y sólo le dejó conservar sus ropas de trabajo y unas pocas monedas de oro, que ya se le iban acabando.

todos venían de lugares diversos, pero ninguno le tenía aprecio al Sto. Santo, por ello cuando pensaron qué hacer para ganar dinero con su habilidades dieron a bien pensar que nadie lamentaría que robasen en la parroquia local de Santa Pito Piturra. Planeó el grupo todo con sumo cuidado y, reuniendo el dinero que llevaban entre todos, pudieron comprar equipo de escalada y trajes de obispo para aventurarse en la parroquia.

A esta altura debeis de saber que la parroquia de Santa Pito Piturra, en Delicias, era una torre ligeramente cónica, defendida por dos grandes y pesadas puertas. Ninguna de estas fue la entrada escogida por el grupo de mi señor, que decidió escalar hasta lo alto de la torre y, de allí ir bajando.

Y asi entraron en el piso de las limosnas, el mas alto, pasando desapercibidos por los trajes de obispo. Mientras que sus compañeros se quedaron saqueando las arcas llenas de monedas, mi señor, azuzado por la curiosidad, decidió bajar a los sotanos de la torre, donde encontró una red laberíntica de pasillos llena de despojos.

Llegó asi Almunian hasta una sala redonda y circular, sin techo, pues este estaba abierto al piso de arriba, y se encontró con la que debía ser la mascota de los Gilis: Una gigantesca serpiente. Este montruo olío a mi señor y se avalanzó sobre él dispuesta a devorarlo, mas mi señor la esquvó y comenzó una batalla que le dejó exausto, en la que al fina logró arrancar la cabeza a la serpiente, pero a golpes a mano abierta, pues se olvidó de hechar mano a su espada.

La guardia, alertada por el follón de la pelea, abandonó su tarea de vigilar, permitiendo escapar sin problemas a Bronk, Wilfrey y Glausus, los cuales no sólo se llevaron mucho dinero, sino que también sustrajeron una gran reliquia del Stmo. Santo: Una estatua en oro macizo hecha a su medida y que le representaba, convertida en reliquia cuando la tocó el recogedor de Juguetes del Pichi'n favorito del Stmo. Santo.

Más volviendo con mi señor, al que la guardia habia rodeado en el foso de la serpiente, decidió salir de allí escabulléndose entre los pasadizos del sótano. Más la guardia conocia bien este laberitno y veinte gilis alabarderos le alcanzaron a punto de salir por las cloacas. Mi señor vio entonces que no había salida sin lucha y lio a ostias.

Asi, cuando en pie quedó solo mi señor, este escapó por la cloaca hasta el punto donde habia quedado con sus compañeros, que estaban preocupados por él y por lo que le podía haber sucedido. Se repartieron entonces el dinero y cada uno gastó su parte como quiso y pudo, dedicándose Bronk, Glausus y mi señor a darse festines en las tabernas y Wilfrey estudiando antiguos pergaminos en las pocas bibliotecas clandestinas que existian al margen del conocimiento del Santísimo.


[1] Los Pichi'n son bufones del Sto. Stmo. En muchas ocasiones son niños raptados de Suria (en su mayoría de Congo) y criados en el palacio-catedral. Pese a que otros soberanos de somnia y Suria se han opuesto a esta práctica, hoy en dia aún se siguen viendo Pichi'ns en el palacio.



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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/09/2009 01:11:00 AM

[Nueva Massalia] A pleasant dream

Publicado el 8 de Junio, 2009, 10:22. en General.
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Por recomendación de mi portero, que de música sabe un rato, he estado visitando "A pleasant Dream", un blog dedicado por entero al Nordic Pop (Pop Indie escandinavo), que esconde más de una agradable sorpesa.

Con bastante material para escuchar (y, debido a su origen, la mayoría inedito) es una página por la que seguramente estare perdido los próximos días.

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/07/2009 01:29:00 AM

[Nueva Massalia] Almunian (III)

Publicado el 8 de Junio, 2009, 10:16. en General.
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Cantar III, Glausus D'Elebarn

Una vez atravesadas las lomas de Cantalarrana, en el reino del rey vino, mi señor atravesó los páramos que hay hasta delicias, parándose tan sólo aocasionalmente a comer o dormir. así llegó, al cabo de unos dias, a un caserío de donde surgían gritos de socorro.

Siguiendo estos llegó a la parte de atrás del caserío, donde se encontraba encadenado a la pared de piedra por pesadas argollas un hombre enjuto, vestido con ropas de viaje. Un arco con su carcaj y una pequeña mochila quedaban en el suelo, a la vista, pero fuera del alcabza del desgraciado.

  • Piedad mi señor - dijo el encadenado - mi nombre es Glausus D'Elebarn, y pertenezco a la ciudad libre de Manuelville, ciudad de ciudades. La dureza de la vida me obligó a viajar al sur buscando trabajo. Pero los clérigos del santísimo, que mandan tanto o mas que el rey, se muestran recelosos de los extranjeros y no me dejaron entrar en ningun gremio. Por ello me tuve que dedicar al poco noble hacer de robar gallinas, que es por lo que el rico mercader gili al que esta hacienda pertenece,me atrapó. Me dejó aqui encadenado y, cuandovengan los lobos esta noche, seguramente me devoraran.

Mi señor, asonmbrado por la desgraciada historia, se quedo pensativo.

  • ¿Y le robasteis gallinas a ese Gili?
  • No llegué a ahcerlo, mi señor, - raspondió Glausus - pues los guardias me atraparon antes.
  • ¿Y realmente prentenden que te coman los lobos?
  • Si no son los lobos esta noche, mi señor, será el hambre y la sed mañana, pues ya hace un dia que no pruebo agua. Si tan solo os dignaseis a acercarme mi arco y mi carcaj y quizas a darme de beber de mi odre, aún podría resistir un poco mas y tener una muerte algo mas digna.
  • Ni hablar - respondió mi señor, provocando la tristeza en Glausus, pues ya se veía desfallecido y devorado.

Almunian entonces cogió con las manos la argolla y, tirando algo de ella, la partió en dos. Esto sorprendió a Glausus, pues nadie en el este habúia conocido una fuerza asi.

  • Lo poco digno, viajero, - le dijo mi señor a Glausus mientras le acercaba su arco y su carcaj. - sería dejaros morir. Y ahora voy a hablar con ese mercader.
  • Señor, os ruego no lo hagais, pues su guardia es poderosa y cuando intenteis huir... ya me dio alcanze una vez, pese a que soy un hombre de buen correr.
  • No os entiendo Glausus. ¿Para qué voy a huir?

Almunian se acercó a la rica hacienda y llamó a la puerta. Glausus, no atreviéndose a acercarse, se escondió en los matorrales mirando desde fuera lo que aontecía. Cuando un sirviente abrió a Almunian, mi señor solicitó ser llevado ante el propietario de la casa, el lacayo pues lo llevó al salón donde el comerciante se encontraba contando dinero rodeado de sus dos guardias.

  • ¿Vos sois el comercianteque atrapó a un ladrón de gallinas y le encadenó para que le comiesen los lobos?

El comerciante, que pensaba que sería algun campesino a solicitar prestamos, levantó la mirada de su dinero e hizo una señal con la mano a sus guardias.

  • Si, soy yo sucio vagabundo, - respondió el gili sin ningún respeto - ¿ocurre algo por ello?
  • No, solo queria confirmarlo. Le he liberado y espero que, por tu falta de humanidad, al menos te prestes a llenarnoslas alforjas de comida y darnos dinero para continuar al este.
  • ¡¡De ninguna manera asqueroso!! - dijo el mercader levantando un brazo.

Uno de los guardias, a la señal del mercader, se avalanzó sobre mi señor espada en mano. Mi señor se limitó a apartarse de su camino y, cuando la inercia llevó al guardia a pasar ante él, le dio tal bofetada que lo tiro al suelo inconsciente, despojándolo de su casco que salió disparado por la ventana, apocas hiriendo a Glausus que estaba viéndolo todo anonadado. El otro guardia dio un paso atrás, dejando ver claramente que no estaba dispuesto a acabar como su compañero.

  • Bueno, de acuerdo, - dijo mi señor, volviendo a su tranquila espera - ¿y si no os doy de ostias lo hareis?

Esa misma noche, mientras Glausus y Almunian cenaban en el campo la comida que el rico mercader les había dado, mi señor de le presentó a su nuevo compañero diciendole:

  • Yo soy Almunian, príncipe de La Almunia. Pero no podré ser rey hasta que no encuentre la perdida corona de L'Almunia. Tu pareces hábil e inteligente, te agradecería que, a cambio de la libertad que te he dado, me acompañases hata que aprendiese de ti como actuar.
  • Es lo menos que podría hacer por vos, principe Almunian.

Más lo que Glausus había hecho esa noche, en realidad, había sido sellar una amistad que duró, dura y durará hasta que mueran uno de los dos o sobrevenga el fin de los tiempos. Pase lo que pase y a pesar del destino.

Cuando los dos aventureros terminaron la cena y se pusieron a observar las estrellas del cielo hablaron de lo que deberían hacer para cuando llegasen a Delicias, pues era la ciudad al este mas cercana y tenñian que encontrar alguna forma de ganar dinero. Más pronto canjaron el tema y comenzaron a halar sobre lo que en cada uno creia.

  • Yo, - dijo Almunian - creo en "Nada", dios de mis padres, y de mis abuelos antes que ellos.
  • ¿Y que haceis para adorarle? - preguntó Glausus
  • ¡Nada! - respondió mi señor en tono jocoso, enorgulleciéndose de su dios
  • Pues yo adoro a la diosa de la luna y el céfiro [1], "Ojalá" - dijo Glausus - la cual es más poderosa que tu dios.
  • Y como puede ser eso - Se inquietó mi señor
  • ¿Acaso tu dios no habita bajo la luna y el viento del céfiro, como todos los demas?
  • Pues en verdad os digo Glausus que teneis razón, pero aun asi "Nada" es el dios de mi gente, él nos dió el Pholvoron para vencer a Poia hace siglos, y él cuando muera me llevará a sus salas y me preguntará si encontré la corona de L'Almunia. Y si llegó allí con las manos vacias se enfadará y me dira ¿Asi cuidais de los regalos de los dioses?. Entonces me expulsará del cielo al mundo de los muertos, a casa de Mam-Mä [2], donde será el eterno ostiamiento en la oscuridad.

Glausus, ante esta historia, quedo sorprendido y preocupado por la importante búsqueda de su amigo, y decidió no abandonarlo hasta que hubiesen encontrado la corona de La Almunia.


[1] El céfiro es un viento de Poniente (u oeste). En la mayor parte del año sól ose nota en las partes altas, menos en otoño, donde tambien sopla enlas llanuras.

[2] Mam-Mä es la diosa de la oscuridad Almuniense. El culto Poiano difiere del almuniense es que, en vez de demoniar a Mam-Mä y adorar a "Nada", reconocían la superioridad de Mam-Mä sobre todo y se limitaban a defenderse de sus designios.

Nota del Traductor: Muchos lectores me habeis preguntado el por qué del uso indiscriminado de L'Almunia y La Almunia en el texto. Normalmente L'Almunia hace referencia a la ciudad capital y La Almunia (o "Tierra de los tomillares") se usa para referirse al reino en si. Aún asi los escribas almunineses, de los que recibimos este texto, rompen a menudo esta norma en pos de la lírica de lo escrito, causando alguna confusión. Pedimos disculpas por ello a nuestro lectores, suplicando entiendan que el escrito se ha traducido literalmente buscando sea lo mas fidedigno posible al original.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/08/2009 01:21:00 AM

[Nueva Massalia] Almunian

Publicado el 8 de Junio, 2009, 9:00. en General.
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Hace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy, muy lejano...
Bueno, no fue hace mucho, y tampoco fue demasiado lejos, pero da el caso que fui a trabajar a un lugar en el que no había ni libros.

Al principio no lo pasé mal, pues me habia llevado un par o tres de novelas y me las leí en la primera semana de tirón, pero la segunda semana comenzo a ir muuuuy cuesta arriba. Asi que yo, joven en inexperto, decidí que si no podia conseguir libros para leer, al menos escribiria algo interesante. Y de esta manera me puse a organizar cuentos que le habia oido a mi hermano de crío, leyendas que me molaban y peliculas que me habían entretenido: y apareció Almunian.

No creo que sea material de calidad, pero es entretenido. A mi me gusta y creo que con eso basta. Os lo incluyo aquí en exclusiva:


La saga de Almunian; cantares I y II

Cantar I, de la infancia

La circunstancia de ser yo el escriba mas importante y apreciado de toda la corona almunienese (por no decir el único) me ha dado el horno e relatar, en las cuartillas siguientes, la saga mas importante de L'Almunia.

Siglos despues de los terribles tiempor de Poia, y una vez consolidados los reinos de Somnia, comienza la historia de mi señor. Su nombre: Almunian, descendientes de los reyes almunienses por cuyas venas corrían sangre de ogros. Su destino, relatado en estas las cronicas de su saga, fue convertirse en el mayor aventurero.

Almunian nació hijo del rey El'Másimo IV, el cual, por su política de apertura a los reinos de fuera de L'almunia, había dado cobijo a numerosos extranjeros e la cápital. La mayoría de estos eran Gilis, deseosos de evangelizar con sus extraños santos a las gentes de mi pueblo.

Fue puesto mi señoir a edad temprana, pues, en manos de una institutriz Gili, paraquele enseñase las artes que decían tan preciadas, de las letras y la religión, pero fue un absoluto fracaso. Almunian, dia tras dia, despreocupaba sus estudios que, vistos de otra manera, tampoco serían muy agradables dada la naturaleza de la institutriz. Esto causaba las iras de la institutriz, que le enviaba como castigo a sacar agua del pozo del molino
[1]

Acabando Almunian sus estudios, y siguiendo El'Másimo las indicaciones de los sabios reales, decidió el rey enviar a su hijo a las academias ponientales para que, al menos, si no podía aprender el arte de las letras, aprendería el de la guerra. Así, le padre de Almunian envió a este en un barco, cargado de esperanzas.

Allí mi señor fue educado en las academias ponientales del "Imperio del Oeste" sobre todo lo que in principe debía saber en temas de espadas, batallas, bofetadas y otras cosas propias de los guerreros.

Pero también fue instruido en físicas y en matemáticas, y hasta lograron enseñarle a leer. por todo esto podemos decir que, a su vuelta pasados cinco largos años, esa un hombre ilustrado y un excelente guerrero. Pero el conocimiento no da la sabiduría ni el sentido común, y caundo regresó a L'almunia mi señor aún era joven e inexperto, y no parecía que nada hubiese cambiado en él. Aún así el destino aún tenia mucho que decir.

Cantar II, La partida de L'almunia y la Espada Poiana

El mismo El'Másimo, ante la actitud ora pasiva, ora violenta y desmedida de Almunian, y tan poco propia de un principe, desesperó. Había esperado que Almunian, al igual que su abuelo El'Tomás, dejase en la niñez ese trato violento y tomase la via de copaginar el uso de su fuerza y de su cabeza
[2], pero vio que este no sería el caso.

Temeroso de morir y, tras él, no dejar buen sucesor al trono, impuso un antiguo mandato en La Almunia, hasta entonces olvidado: Nadie podría ser rey tras el en la Tierra de los Tomillares si no portaba la corona de L'almunia y la acompañaba de hazañas que le hiciesen merecedor de este título
[3].

Así penso El'Másimo que laguien capaz de encontrar la corona y relatar tales hazañas, sería un buen rey para La Almunia, aunque esto impidiese que su propio hijo fuera quien estuvisese al cargo. Almunian, si bien en aquellos tiempos no era muy ágil de mente, tampoco era un necio, y empezó a pensar que su padre no tenía mucha confianza en el. Tal vez esto fuera influenciado por la continua letanía de "Mi hijo es tonto" que El'Másimo no dejaba de repetir.

Por ello, y tras observar el amanecer en el monte del mismo nombre, se decidió poner en busca de la mítica corona marchando de L'Almunia. Por ello fue a ver a su padre ese mismo dia y cruzaron las palabras que quedaron registradas por los escribas hasta nuestros dias.

- Pápa, que me voy
- Vale
[4]

Asi, sin equipaje ni armas, partió mi señor hacia los reinos del este. No tardó mi señor en encontrar problemas, pues en las lomas de Cantalarrana, ya en territorio del rey Vino, fue perseguido por perros salvajes por lugares inhóspitos hasta que, accidentalmente, cayó en un pozooscuro.

Dolorido por la caida, intento atisbar mi señor donde se encontraba, distinguiendo en la oscuridad de su alrededor grandes armaduras oxidadas protegiendo una gran sala subterránea. Cuando su vista se adaptó mi señor andó por la sala, y por los oscuros pasillos que partían de ella, hasta encontrar una sala tenuemente iluminada por rayos de luz que se filtraban de giretas en el techo.

Allí, con los rayos incidiendo en ella, estaba postrada una gran figura en un trono. Su cuerpo estaba ajado, pues apenas quedaba nada del cadaver, y la gran armadura que lo cubría pudiera haber servido a un gigante. Estaba toda herrumbrosa y mohosa, toda a excepción de su espada, que descansaba reluciente sobre las rodillas de la momia.

Almunian, maravillado, acercó su mano al mango de la espada, moviendo quizas sin querer el cadaver y causando pues quela mano de este cayese bruscamente sobre mi señor. Este, alertado, reacciono antes de pensar y propinó una fuerte bofetada a la momia, que se descompuso en polvo en medio de una monumental polvareda acompañada del estruendo de la armadura al esparcirse por el suelo de la sala.

Así, la espada fue lo único que quedó sobre el sillar y Almunian pudo entonces coger la prodigiosa arma que aún hoy porta orgulloso, y que en tantos malos momentos le salvó: La Espada Poiana. Conseguida como un último regalo de L' almunia a su principe que le abandonaba por tanto tiempo.

[1] Para que los que nunca hayas podido visitar L'almunia, la joya de la Almunia, os dire que el molino es una gran rueda de madera de las que tiran caballos para extraer el agua de las profundidades de la tierra, la cual sale por la fuente de los tres caños, situada al lado.

Por eso entendereis que mi señor, obligadodesde la infancia a empujar la gigantesca noria, desarrollase esa fuerza que tanto maravilla en toda Somnia y soñia y todos los bardos cantan en las posadas.

Para que os hagais una idea: al terminar sus estudios a los quince años, Almunian podía mover el sólo la rueda cuando normalmente se usaban tres cabalos percherones.

[2]Remitiré en otra crónica las hazañas De'l'Tomas, como lasleyendas de que recolectaba las almendras de los árboles a cabezazos.

[3] La corona de L'almunia, entregada por Nada a los reyes Almunienses en las guerras de Poia para sellar su pacto de amistad eterna, se habia perdido en las tinieblas del tiempo. Ya hacía mucho tiempo que existía el requisito de encontrar la corona para poder reinar, pero nunca ningún rey ni consejo lo había tomado en serio por lo osado de la hazaña.

[4] Como se puede comprobar, los Almunienses son gente de pocas palabras. Seguramente si fuerais Almunienses podriais entender la increible profundidad de esta conversación.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/07/2009 11:52:00 PM

[Nueva Massalia] Los justos

Publicado el 6 de Junio, 2009, 10:33. en General.
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Hace ya muuucho tiempo que me encontre e ORSAI un minirelato, por llamarlo de alguna forma, que hablaba sobre el P2P y a compraticion con un cariño memorable. Creo que, con las elecciones europeas tan cerca y todo el debate sobre el paquete de comunicaciones, es buen momnto para recordarlo.


Los miércoles a las nueve de la noche, hora de Nueva York, la cadena norteamericana ABC emite una serie de televisión que me gusta. A esa misma hora un mexicano llamado Elías, dueño de un vivero en Veracruz, la está grabando directamente a su disco rígido, y tan pronto como acabe subirá el archivo a Internet, sin cobrar un centavo por la molestia. Tiene esta costumbre, dice, porque le gusta la serie y sabe que hay personas en otras partes del mundo que están esperando por verla. Lo hace con dedicación, del mismo modo que trasplanta las gardenias de su jardín para que se reproduzca la belleza.

A las once de la noche de ese mismo miércoles, Erica, una violinista canadiense de venticuatro años que ama la música clásica, baja a su disco rígido la copia de Elías y desgraba uno a uno los diálogos para que los fanáticos sordomudos de la serie puedan disfrutarla; distribuye esos subtítulos en un foro tan rápido como puede. No cobra por ello ni le interesa el argumento: lo hace porque su hermano Paul nació sordo y es fanático de la serie, o quizás porque sabe que hay otra mucha gente sorda, además de su hermano, que no puede oír música y debe contentarse con ver la televisión.

A las 3:35 de la madrugada del jueves, hora venezolana, Javier baja en Caracas la serie que grabó Elías y el archivo de texto que redactó y sincronizó Erica. Javier podría ver el capítulo en idioma original, porque conoce el inglés a la perfección, pero antes necesita traducirlo: siente un placer extraño al descubrir nuevas etimologías, pero más que nada le place compartir aquello que le interesa. Para no perder tiempo, Javier divide el texto anglosajón en ocho bloques de tamaños parecidos, y distribuye por mail siete de ellos, quedándose con el primero.

Inmediatamente le llega el segundo bloque a Carlos y Juan Cruz, dos empleados nocturnos de un Blockbuster boneaerense que suelen matar el tiempo jugando al ajedrez, pero que ocupan los miércoles a la madrugada en traducir una parte de la serie, porque ambos estudian inglés para dejar de ser empleados nocturnos, y también porque no se pierden jamás un capítulo.
El tercer bloque de texto lo está esperando Charo, una ceramista de Alicante que está subyugada por la trama y necesita ver la serie con urgencia, sin esperar a que la televisión española la emita, tarde y mal doblada, cincuenta años después. El cuarto bloque lo recibe María Luz, una tipógrafa rubia y alta que trabaja, también de noche, en un matutino de Cuba: María Luz deja por un momento de diseñar la portada del diario y se pone rápidamente a traducir lo que le toca. Dice que lo hace para practicar el idioma, ya que desea instalarse en Miami.

El quinto bloque viaja por mail hasta el ordenador de Raquel y José Luis, una pareja andaluza que vive de lo poco que le deja una librería en el centro de Sevilla. Llevan casados más de venticinco años, no han tenido hijos, y hasta hace poco traducían sonetos de Yeats con el único objeto de poder leerlos juntos, ella en un idioma, él en otro. Ahora, que se han conectado a Internet, descubrieron que además de buena poesía existe también la buena televisión.

El sexto bloque le llega a Ricardo, en Cuzco: Ricardo es un homosexual solitario —y muchas noches deprimido— que traduce frenéticamente mientras hace dormir a su gato Ezequiel. El séptimo lo recibe Patrick, un inglés con cara de bueno que viajó a Costa Rica para perfeccionar su español, lo desvalijó una pandilla casi al bajar del avión pero igual se enamoró del país y se quedó a vivir allí. Y el octavo bloque le llega, al mismo tiempo que a todos, a Ashley, una chica sudafricana de madre uruguaya que es fanática de la serie porque le recuerda (y no se equivoca) a su libro favorito: La Isla del Tesoro.

Los ocho, que jamás se han visto las caras ni tienen más puntos en común que ser fanáticos de una serie de la televisión o de un idioma que no es el materno, traducen al castellano el bloque de texto que le corresponde a cada uno. Tardan aproximadamente dos horas en hacer su parte del trabajo, y dos horas más en discutir la exactitud de determinados pasajes de la traducción; después Javier, el primero, coordina la unificación y el envío a La Red. Ninguno de los ocho cobra dinero para hacer este trabajo semanal: para algunos es una buena forma de practicar inglés, para otros es una manera natural de compartir un gusto.

A esa misma hora Fabio, un adolescente a destiempo que vive en Rosario, a costas de sus padres a pesar de sus 23 años, encuentra por fin en el e-mule la traducción al castellano del texto. Con un programa incrusta los subtítulos al video original, desesperado por mirar el capítulo de la serie. A veces su madre lo interrumpe en mitad de la noche:

—¿Todavía estás ahí metido en Internet, Fabio? ¿Cuándo vas a hacer algo por los demás, o te pensás que todo empieza y termina en vos?
—Tenés razón mamá, ahora mismo apago —dice él, pero antes de irse a dormir coloca el archivo subtitulado en su carpeta de compartidos para que cualquiera, desde cualquier máquina, desde cualquier lugar del mundo, pueda bajarlo. Fabio jamás olvida ese detalle.

Los jueves suelo levantarme a las once de la mañana, casi a la misma hora en que Fabio, a quien no conozco, se ha ido a dormir en Rosario. Mientras me preparo el mate y reviso el correo, busco en Internet si ya está la versión original con subtítulos en español de mi serie preferida, que emitió ocho horas antes la cadena ABC en Estados Unidos. Siempre (nunca ha fallado) encuentro una versión flamante y me paso todo el resto de la mañana bajándola lentamente a mi disco rígido, para poder ver el capítulo en la tele después de almorzar. Mientras espero, escribo un cuento o un artículo para Orsai: lo hago porque me resulta placentero escribir, y porque quizás haya gente, en alguna parte, esperando que lo haga.

El artículo de este jueves habla de Internet. Dice, palabras más, palabras menos, algo que hace venticinco años dijo Borges mucho mejor que yo, en un poema maravilloso que se llama Los Justos:

"Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada.
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo."


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/06/2009 01:39:00 AM