Massalia

El blog de Piteas

[Nueva Massalia] Big Culo Day

Publicado el 15 de Febrero, 2012, 21:28. en General.
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Y, haciendo eco de mi Tumblr, me reposteo aquí mismo.






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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 2/15/2012 09:28:00 PM

[Nueva Massalia] Gestión de conflictos

Publicado el 9 de Febrero, 2012, 23:42. en General.
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Estamos en mitad de la oscuridad, sin ver absolutamente nada.

A los pocos segundos suena un zumbido de cebadores. Seguido a este, comienzan a tinitenar unos flexos que nos iluminan una destartalada sala llena de sillas, con una puerta en un extremo y una cortina en el otro. La luz blanca de los flexos da un aspecto frío a la habitación.

Se va oyendo un murmullo creciente de voces, se abre la puerta. Por ella entran un buen número de personas, casi todo mujeres, que toman asiento arbirariamente. Desde un lado de la sala que no vemos aparece un individuo encorvado, casi calvo y con gafas. Parece sacado de los dibujos de Forges.

  • Ejem -carraspea, buscando atención.

El murmullo cesa lentamente y todos los espectadores se fijan en el hombrecillo.


  • Buenos días; lo primero de todo es agradeceros que hayáis venido antes de vuestra hora de entrada.

Una persona levanta la mano entre la multitud. Sin esperar a que le den la palabra, interrumpe:

  • ¿Estas horas nos las descontaran de la jornada?
  • Si no os importa, con eso iremos luego -responde el hombre.

La mano baja de nuevo.

  • Bueno, bueno, bueno. Como ya sabeis, la empresa no atraviesa su mejor momento. No os voy a ocultar que la competencia es canina. Necesitamos que nuestros equipos de ventas estén en perfecta forma para adaptarse a los cambios, y por eso queremos hacer hincapié en la formación.

El hombre descorre la cortina. Tras ella aparecen un monitor de pantalla plana y una puerta doble. El formador saca un mando del bolsillo y clicka, apuntando a al monitor...

No pasa nada. Jura por lo bajo y se aproxima a unos cables que penden del lateral. Entre gruñiditos de impaciencia, cambia un par de conexiones hasta que se enciende la pantalla. En ella aparecen las palabras "Gestión de conflictos". Están escritas en "comic sans" y son de color dorado sobre fondo blanco. Surgen murmullos de los asistentes.

  • Bueno -dice el hombrecillo mientras se sacude las manos-, nuestro departamento de productividad ha detectado que, de los clientes que se van a otra compañía, el 27% lo hacen por incidencias mal resueltas. Como, ante el cliente, ventas somos "la cara" de la empresa, podemos resolver esto si aprendemos a Gestionar Los Conflictos.
  • A ver -comenta un voz anónima-, la idea esta bien, pero los marrones que traen algunos a las tiendas...
  • Y los humos -le apunta una segunda-, que algunos están que muerden.
  • Vale, vaaaaaale -les interrumpe el formador-, como ya nos imaginábamos en la coordinación que diríais algo parecido, hemos decidido cambiar algo en este cursillo. Os vamos a hacer caso en lo que siempre nos habeis pedido, y esta formacion será 100% práctica.

La sala se rodea de susurros de aprovación, y la mayoría de los presentes se enderezan en la sillas, interesados. Mientras tanto, el hombrecillo va hasta una silla, saca un informe y se coloca las gafas. Tras leer unas líneas para sí, hace callar a la sala con un suave chistido.

  • Os explico. En la otra sala -señala a la puerta doble, mientras lee en voz alta- tenemos el espacio de entrenamiento. Hemos traído a diez clientes por cada uno de vosotros. Todos ellos están descontentos por alguna u otra razón: tenéis que averiguar cual y calmarlos para "sobrevivir".
  • ¿Y será una prueba escrita o algo así? -pregunta alguien, haciéndo que el hombre mire por encima de la montura a la multitud.
  • No, no lo habéis entendido -responde suavemente el hombre- tras esa puerta REALMENTE hay diez personas por cada uno de vosotros.

Los asistentes, sorprendidos, comienzan a hablar entre sí. La sala se llena pronto de algarabía.

  • Por favor -dice el formador, algo angustiado por el caos repentino- ¿podemos continuar?
  • ¡Os habrá costado un pastón traer a tanta gente! -se envalentona una voz-, para eso podríais habernos dado el dinero en incentivos.
  • Jejeje -rie nervioso el hombre-, pues no creais, la mayoría son voluntarios.
  • ¿Voluntarios? -pregunta otro en las primeras filas.
  • Si, voluntarios. Les hemos dicho que, si nos traen vuestras cabezas, les devolveremos el dinero que se han gastado por culpa de los del 1004.

Se hace el silencio tras la afirmación.

  • Oiga, nosotros no podemos hacer nada con los marrones del 1004 -responde alguien desde las filas centrales-, ni siquiera somos de Vomistar.
  • Exacto -responde emocionado el formador-, ahi tenéis ya un argumento sobre el que trabajar. Pero os recomiendo que no se lo digais de esas maneras. Podríais enfadarles mas, y ya son muy violentos per sé.
  • También podría parar usted con la broma de la supervivencia -le espeta otra persona.
  • ¡No es ninguna broma! Pedisteis formación real y efectiva y... ¿qué hay más efectivo que luchar por sobrevivir?

Una de las jóvenes, de las filas mas retrasadas, se levanta de la silla presa de los nervios para intentar irse por la puerta de entrada. Al instante, un estallido eléctrico la manda por los aires hasta golpear una de las paredes, cayendo inerte al suelo.

  • Se me olvidaba, la puerta esta cerrada y electrificada, y sólo yo dispongo del mando para desconectarla y abrirla.

Quitando algunas personas -que han ido a comprobar si su compañera sigue viva- la mayoría siguen sentados, paralizados por el miedo.

  • Bueeeeeeeno, ahora que he recuperado vuestra atención, os comento.
  • ¡Esta muerta! -comenta alguien.
  • Bien, vale -responde el hombrecillo, molesto por las interrupciones-, pero al resto mas os vale escuchar para no estarlo. A cada uno de vosotros se os dará una bolsa con lo que usualmente teneis en la tienda, a saber: lápices, papel, una grapadora, un cúter...
  • Al menos iremos con armas -dice otra persona.
  • A los clientes -prosigue leyendo el formador- se les ha ha preguntado que traerían a nuestras tiendas. De esta manera, la mayoría han solicitado machetes, subfusiles y cuchillos carniceros.
  • Pero, ¿realmente cree que tenemos opción, a diez contra uno? -pregunta uno.
  • ¡Y además van armados! -añade otro.
  • Me gusta, me gusta -interrumpe el hombre-, fijaos: ya comenzáis a reaccionar como un equipo ante la adversidad. El caso es que hay una buena noticia para vosotros. Como tuvimos que traer a los clientes anoche, la mayoría han sido incapaces de esperar debidamente. Por las cámaras que pusimos nos consta que muchos se han matado entre ellos. Por ello solo os queda un tercio de lo esperado. El tercio mas fuerte y organizado, sí, pero siempre es menos que los que os teníamos preparado.
  • ¿Realmente hay muertos ahí detrás? -dice alguien que evidentemente no se recuerda del trágico final de su compañera.
  • Mirad vosotros mismos -dice el formador, mientras activa un mando a distancia.

En la pantalla, desaparecen las letras y, en pocos segundos, podemos ver una oscura y enorme sala. El suelo esta repleto de cadáveres y charcos de sangre coagulada.

La imagen cambia para mostrar, envueltos en bruma y con una leve luz marcando sus siluetas, unas apretadas filas de abuelos. La mayoría estan manchados de sangre y vendados. Algunos sujetan una gayata o se sostienen en andador, pero todos sin excepción van armados. Llevan armas de fuego sujetas con correas y machetes colgando de los cinturones.

Por un lado de la imagen aparece una anciana en silla de ruedas motorizada. La mujer, más pellejo que persona, va desnuda de cintura para arriba. Lleva del torso a la cara pintada de azul y blanco, el pelo apelmazado con lo que parece estiércol y los colgajos -que antes eran sus pechos- atados con cuerda de cáñamo a la cintura. Por la megafonía comienza a llegarnos pasrte del discurso con el que arenga a sus tropas.

  • - ¿No estais dispuestos -chilla la anciana- a cambiar todos los días desde hoy por una oportunidad? ¡Una oportunidad de matar a quien nos timó! Pueden que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán... ¡¡¡LA PENSIÓN¡¡¡

El monitor se apaga con un zumbido. En la sala todo el mundo guarda un silencio tenso. Podemos oir las gargantas tragando saliva y la piel de la infortunada crepitar. Un hombre se revuelve inquieto en primera fila y se levanta con energía.

  • ¡Ya basta! -grita enérgico-, no nos puede retener aqui. ¡Juntos somos un equipo! ¡Si nos unimos -grita a sus compañeros- le podemos arrebatar el mando de la puerta!
  • Por favor, serénese -intenta calmarle el formador.
  • ¿Me tiene miedo, eh? -replica el hombre, sonriendo triunfal.
  • La verdad, señor Luengo, es que me alegro que haya sido precisamente usted quien ha hecho eso.

Sin darle tiempo a perder la estúpida sonrisa, el formador saca una lugar del bolsillo, apunta entre los ojos a Luengo y dispara. La cabeza del desgraciado revienta como una sandía, salpicando a las primeras filas. Las personas que no chillan de pánico están en shock, cubiertas de sangre y trocitos de sesos de su compañero. El cadáver se tiene en pie unos instantes, con las articulaciones temblando histéricas, para luego desplomarse en el suelo. Mientras el formador se limpia las gafas con un pañuelo que saca de su camisa, oímos algunos sollozos.

  • ¿Alguna última pregunta? -inquiere el hombrecillo.

Una persona levanta la mano entre la multitud. Sin esperar a que le den la palabra, interrumpe:

  • ¿Pero... estas horas nos las descontaran de la jornada o no?



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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 2/09/2012 11:42:00 PM

[Nueva Massalia] Gloria Mundi II

Publicado el 8 de Febrero, 2012, 3:04. en General.
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Hamanasu-San cerró la puerta metálica del viejo ascensor y este comenzó a subir lentamente. Su despacho estaba en el segundo piso y habría llegado antes tomando las escaleras, pero el perezoso traqueteo del ascensor y los crujidos de su cabina de madera le servían de ritual para afrontar un duro día de trabajo.

Aferró el vaso de café caliente para calentarse las manos -la delegación tardaría aún dos horas en encender las calderas- y observó despertar la ciudad a través de los grandes ventanales. La primavera había llegado a la prefectura de California y el paseo de Yamashita estaba bordeado de sakuras en flor.

Para cuando llegó al despacho, su secretaria ya le tenía preparada una buena montaña de informes sellados. La joven se levantó en cuanto le vio venir, saliendo a su paso mientras cogía algunas de las carpetas superiores.

  • -          Hamanasu-Sama –dijo azorada la joven mientras postraba la cabeza.
  • -          Buenos días Hiyori –sonrió el subcomisario- ¿algo importante?
  • -          La embajada alemana ha enviado estos informes a primera hora. Están sellados como muy urgentes, señor.
  • -          ¿Y acaso hay algo que no sea muy urgente para esos boches? –respondió mientras cogía las carpetas.


Hiyori no respondió, pero se adivinaba una sonrisita cómplice mientras volvía a su mesa junto al despacho. Mientras abría la puerta, Hamanasu ojeó los informes. Se quedó quieto en el sitio, con una mano todavía en el pomo.

  • -          ¿Se encuentra bien? –preguntó la secretaria al darse cuenta.
  • -          Si, Hiyori, si –respondió sin levantar la vista-. Por favor ¿podrías anular todas las citas que tenga por la mañana?
  • -          Por supuesto, Hamanasu-Sama
  • -          Gracias –musitó mientras entraba atropelladamente en el despacho.


Ya en privado, el subcomisario repasó una vez más los informes, esperando haberse equivocado al leer, pero no había duda. En ellos se comunicaba la ejecución de su hermano Greg por alta traición y se solicitaba la repatriación inmediata de sus hijos, supuestamente infiltrados en Japón. Aturdido, Hamanasu abrió la ventana del despacho y se encendió un cigarrillo. Mientras fumaba, intentaba asimilar lo que acababa de leer. Sin darse cuenta, dos gruesas lágrimas brotaron de sus ojos.

Greg y él habían estado muy unidos de pequeños, en los lejanos días del caserón de Ulm, cuando su nombre aún era Heinsen. Según todo el mundo, él era un estudiante brillante mientras que Greg vivía encerrado en su mundo de fantasías.

Aunque Heinsen disfrutó del rol de hijo modelo, siempre estuvo celoso de la libertad de Greg. Los maestros ignoraban al darlo por imposible, las institutrices lo evitaban como la piel del demonio e incluso los sirvientes le dejaban campar a sus anchas por la casa.

Incluso cuando su padre enfermó y comenzó a chochear, a Greg le dejaron estar con él casi todos los días. Heinsen, sin embargo, apenas pudo verlo: los maestros siempre lo prohibían, explicando lo terrible que sería para sus sentimientos y cómo le afectaría en el rendimiento.

  • -          Mierda de gente –pensó, mientras tiraba la ceniza del cigarrillo al patio de luces.


En cuanto tuvo control sobre su vida, escapó de la casa rumbo Praga para seguir  sus estudios. A esto le siguieron postgrados, congresos, estudios avanzados… Su apellido le abría cualquier universidad europea, y cualquier propuesta que le hiciesen era buena para mantenerse alejado de casa. En su ausencia, Greg se fue labrando amigos dentro del partido, ganándose al menos una posición acomodada para vivir.

Poco después murió su padre, y para Heinsen murieron con él los lazos que le ataban a Ulm. Se despidió de su hermano y se dispuso a salir de Europa, libre de tener que cargar con la herencia familiar. Pero no fue tan sencillo salir de “La Gran Alemania”.

Tan pronto como hizo gala de abandonar el continente, se le retiró el visado y las acusaciones se amontonaron contra él. Fue sospechoso de traición,  sodomía, subversión, ateo, cientifista y rojo. El régimen Nazi no quería dejar escapar uno de sus cerebros.

Ninguna de las acusaciones le llevó a la cárcel -gracias a las influencias de Greg dentro del partido- pero destruyeron su reputación y bloquearon cada intento de salir de Europa. Y así fue hasta la revolución del 67.
Grupos comunistas de la Rusia federal se alzaron en armas, y en Berlín todos tuvieron cosas más importantes que vigilar las idas y venidas de un científico. Greg le ofreció la posibilidad de abandonar Europa rumbo a la América Japonesa y no se lo pensó dos veces. Tras cambiar de identidad y un vuelo de quince horas en un desvencijado avión, Heinsen Einstein consiguió por fin su ansiada libertad.

En Japón las cosas le fueron  muy bien. Cambió de nombre a Souta Hamanasu y buscó algún puesto donde ganarse la vida. Su talento no pasó desapercibido, y poco a poco fue consiguiendo amistades que le promocionaron, hasta acabar de subcomisario de inmigración. Un destino irónico para un gaijin.

Apagó el cigarrillo y volvió a estudiar el informe. Al parecer Johan había molestado a los psicóticos de la Gestapo buscando acerca de un proyecto de su padre, la operación Longinos. El informe detallaba como su hermano se había hecho con un “arma de destrucción masiva” y la había intentado vender a terroristas turcos.

Pese a que le habían “neutralizado a tiempo”, Greg había enviado a sus dos hijos con el arma hacia territorio japonés, buscando asilo político. Hamanasu Apartó la foto de sus sobrinos y la miro un rato largo. El niño pequeño se parecía mucho a Greg, mientras que la niña le recordaba a las viejas fotos sepia de la casa de Ulm. Ellos eran lo único que le quedaba de su familia.


Comenzó a pensar cómo podía ayudarles. Si el informe llegaba al comisario Hayato, este no dudaría de cazar a los niños para entregarlos a la Gestapo: el muy miserable siempre buscaba maneras para congraciarse con la embajada alemana. Tenía que encontrarlos antes.

Hamanasu encendió una cerilla, tiró todos los informes a la papelera de hojalata y les prendió fuego. Mientras se consumían pensó en el tiempo que tendría, Berlín requeriría una respuesta en unas horas y enviarían algún teletipo. Quizás tuviera unas cuatro horas de ventaja, cinco si Hayato no hacía bien su trabajo.

Pensó que Greg ya había planeado esta huida con anterioridad, y seguramente contase con alguien en la zona. Buscó en el archivo a los sospechosos de ocultar refugiados y comenzó a descartar a los más improbables. Unos eran simples mafias, otros solo trabajaban con chinos o canadienses… al final consiguió reducirlo a una única persona: Héctor Laguna.

El señor Laguna era un mecenas local, que había amasado fortuna con la exportación de vinos a Japón. Muchos refugiados habían desaparecido en sus grandes viñedos, casi todos europeos. Aquella era la mejor opción. Cogió el teléfono y se intentó poner en contacto. Llamó a las bodegas, las tiendas, las varias casas, pero no conseguía localizarlo.

  • -          Hamanasu-Sama –se excusaba un secretario-, pero el señor Laguna es un hombre muy ocupado. ..
  • -          Es un asunto importante –respondió el subcomisario
  • -          Entiendo la urgencia, dejaré indicado que ha llamado y él le contactará en el menor tiempo posible.
  • -          No, no. No quiero que me llame aquí, ¿No podría decirme algún momento para localizarlo?
EEl silencio respondió al otro lado de la línea
  • -          ¿Oiga? ¿Sigue ahí?
  • -          ¿Don Souta? –respondió una voz con marcado acento latino.
  • -          Sí, claro. ¿Es usted el secretario personal de…?
  • -          No, no –cortó la voz-. Soy Héctor, Héctor Laguna
  • -          ¡Por fin! –Hamanasu se puso en pie, agarrando el teléfono, y caminó nervioso en círculos-. Necesito hablar urgentemente con usted.
  • -          No lo dudo, Don Souta, y estaré encantado de ello. ¿Esta noche le vendría bien? Unos amigos míos han venido de Europa y celebramos una fiesta en su honor en la mansión. Estoy seguro que disfrutará de su compañía tanto como yo.
  • -          ¿Esta noche? –Hamanasu se mordió el labio, crispado. ¿Acaso lo sabía?¿Estarían allí?-. Si, esta noche es perfecto.
  • -          Genial, entonces le espero a las siete. Una última cosa Don Souta
  • -          ¿Sí?
  • -          Venga sin acompañantes, por favor.



Héctor colgó al otro lado de la línea, pero Hamanasu se quedó un buen rato con el auricular en la mano. Si esta noche se presentaba allí, estaría cruzando una línea peligrosa. Hasta ahora sólo le podían acusar de haber traspapelado un documento, pero si le cogían intentado pactar algo con el señor Laguna sería acusado de traición. Eso significaría pena capital.

Activó el comunicador y pidió a Hiyori que desviara todos los teletipos a su despacho, y diera largas si llamaban desde la embajada alemana. Al cortar. Cogió la foto de sus sobrinos y la miró por última vez antes de arrojarla a la papelera, para que se consumiera con el resto de papeles.

Merece la pena –pensó.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 2/08/2012 03:04:00 AM

[Nueva Massalia] - I

Publicado el 1 de Febrero, 2012, 2:15. en General.
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Jasón pegó su mejilla contra el cristal. A través de la ventanilla pudo sentir el rumor de los motores, arrullándole en la semioscuridad del avión. Volvió la cara y se puso a observar a Chiara, que se deshacía los ojos intentando leer a la débil luz de la bombilla auxiliar. Su hermana estaba tan absorbida por el libro que tardó un buen rato en darse cuenta que la observaba.
  • -          ¿No estabas dormido? –preguntó, sin levantar la vista del libro.
  • -          Es que me aburro.
  • -          ¡Pues duérmete y no te aburrirás! –se volvió, dándole la espalda.
  • -          ¡Pero es que me aburro! –protestó el niño.

Chiara soltó un bufido, apartando el libro y volviéndose como una furia hacia su hermano.  Antes que comenzaran a discutir, la voz de Büyük cortó la conversación.
  • -          ¡Quietos ya! El capitán ya ha anunciado que en menos de una hora estaremos allí. ¿Tenéis que ir alguno al baño?
  • -          No… -respondió Jasón mientras su hermana negaba con la cabeza.
  • -          Pues yo sí –sentenció Büyük mientras se desperezaba-, así que no montéis follón mientras voy al retrete. ¿Vale?

Los niños asintieron, obedientes.
  • -          Pues muy bien…

Hans se levantó torpemente, golpeándose la cabeza contra el portamaletas: mientras juraba en silencio pensó que aquellos aviones no se habían hecho para hombres de verdad. Solo muñequitos alemanes podían ir a gusto en una lata de sardinas como aquella.

Jasón siguió la silueta del gigante turco perderse en la oscuridad del pasillo. Cuando pensó que este ya no le podía oír, se recostó de rodillas en el sillón y le susurró a su hermana.
  • -          Tata. ¿Crees que papá y mamá están bien?
  • -          ¿Bien? –Chiara se debatió unos segundos, intentando parecer tranquila, como una hermana mayor.
  • -          ¿Tata?
  • -          No, Jasón. No creo que estén bien –se volvió hacia su hermano-. Creo que les ha pasado algo malo: si no, habrían venido con nosotros desde Viena.

El pequeño guardó silencio y se hizo un ovillo. Intentando contener el sollozo.
  • -          Chiara, tengo miedo -acertó a decir.
  • -          Tranquilo Jasón –la niña le abrazó-, Büyük nos protegerá. Yo te protegeré.

Büyük avanzaba casi a tientas hacia los baños, en la cola del avión, tropezando con cada pequeña turbulencia. Algún pasajero quiso protestarle, sacado de su sueño de un empentón fortuito, pero todos ahogaron la queja al ver la impresionante mole. Cuando casi había llegado, una mano se posó en su hombro.
  • -          ¿Büyük?¿Büyük Behar?
  • -          ¿Uh? –gruñó el gigante mientras se volvía.

Un rostro afilado le sonreía desde las sombras. Büyük repaso mentalmente todos los agentes, soldados y guardias que había memorizado en los archivos.
  • -          ¿No se acuerda?¿En serio? –el rostro salió a la luz. Era un hombrecillo menudo, de rasgos redondos y calva incipiente.

El turco tenía esa cara en algún rincón de su mente. Mientras intentaba recordar donde la había visto, puso su mejor cara de lerdo y le tendió la mano. El alemán se la estrechó efusivamente.
  • -          ¡Menos mal!, pensaba que se había olvidado de mí…

Büyük tiro levemente de su mano. Si era rápido, podía desequilibrarlo y hacerle caer ante él: un golpe certero lo desnucaría al instante. La mayoría de gente a su alrededor estaba dormida, pero si alguno se despabilaba podía decir que era un mareo repentino.

Arrastraría el cadáver hasta el baño, lo empaparía de alcohol y saldría él solo. Con las ganzúas, dejaría cerrado el baño por dentro y parecería un desgraciado accidente: un borracho, un resbalón por las turbulencias. Pero ¿y si el joven no era el único a bordo?
  • -          … y mire que estuvimos hablando por lo menos una hora en casa de Herr Hummel.

Su cabeza lo encontró: Karl Pragge, agregado cultural, hace diez meses en Hamburgo. La tensión pasó y el turco retiró tranquilamente la mano.
  • -          Claro que le recuerdo, Herr  Plagge –respondió lentamente Büyük- pero tendrá que disculparme. Llevo doce horas de vuelo y estoy algo espeso.
  • -          Claro, claro –dijo el hombre entre risas-.  Pero créame, Japón bien merece un viaje como este.
  • -          Si, si –sonrío el tuco, mesándose la espesa barba-. Ya disculpará, pero es que iba a los baños, y en media hora ya no…
  • -          ¡Oh, si, por favor! –respondió Karl azorado-, ¡ni había caído!

Cinco minutos después, Büyük se estaba lavando la cara en el diminuto aseo del avión. Mientras el agua helada se escurría por la barba hasta la pila de latón, intentó tranquilizarse. El servicio secreto había capturado a los padres, y sólo de casualidad habían conseguido burlar el bloqueo en Viena.

Se sentó en la taza, repasando la situación. Los niños estaban a salvo por el momento, y el brazalete con ellos. El tiempo corría de su parte, y podrían llegar hasta su contacto en Japón antes que Berlín exigiera su extradición por alta traición.

E incluso si el sabotaje de la radio había fallado y la orden llegaba antes de lo previsto, la policía local no se daría mucha prisa. A los japoneses no les hacía ninguna gracia que Berlín mandase ordenes como si fueran una mera comparsa.

Pero la presencia de Karl le había puesto paranoico. ¿Y si había un agente con ellos en el avión? El señor Plagge era, desde luego, lo más alejado de un agente de campo que se podía imaginar pero ¿acaso no son esos los peores?

Un pasajero impaciente golpeó la puerta del retrete, sacando a Büyük de sus pensamientos. El gigante abrió la puerta disculpándose y regresó hacia su sillón. Saludó de pasada al agregado cultural, que luchaba por sacarle a la azafata un último vaso de schnapps antes del aterrizaje.

Al llegar a su asiento, encontró a los niños abrazados y dormidos. Se quitó la chaqueta para taparlos y se sentó. Casi al instante la radio crepitó y una voz anunció que iban a tomar tierra en Los Ángeles.

El gigante respiró tranquilo: tras doce interminables horas de vuelo, por fin habían llegado a Japón.



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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 2/01/2012 02:15:00 AM

[Nueva Massalia] Luces de Diciembre

Publicado el 16 de Diciembre, 2011, 14:26. en General.
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Diciembre es un mes mágico; y eso no tiene nada que ver con Navidad, Hanukkah o Yule.

Noviembre trae el frío y las brumas, y Enero se lo llevará con su tenue luz blanquecina -manto de nieve y cielos encapotados. Pero mientras tanto Diciembre nos sumerge en la noche: es un mes de viento y oscuridad, sólo interrumpida por estrellas rutilantes.

Cada una de esas candelas cuenta una historia, para quien sepa leerla. Relatan la historia del Héroe que aguarda frente a la última puerta, cargado de años y pérdidas, pero con la misma esperanza de llegar a su destino que le hizo abandonar hace años su hogar. Hablan de la Dama encerrada en el castillo errante, que busca incansable entre libros el hechizo que la libere: cada anochecer mira al cambiante horizonte y musita "quizá mañana".

Narran  sobre los Arkavinkas, que cruzan los océanos del tiempo y la tierra para estar juntos, imaginando que esta vez todo saldrá bien. Me susurran también por el Trovador que, desde un helado callejón, toca una dulce melodía de notas graves y largas, esperando que llegue su momento.

Cuentan también las luces sobre como la Hilandera teje mantos de lana que nunca adornarán cuerpo alguno, pues están destinados a vestir el mundo que la rodea. Y me refieren también la búsqueda del triunfante Luchador, oteando entre la muchedumbre para hallar su digno rival (pues el sentido de la lucha no es ganar, sino seguir luchando).

Pero no todo son brillos solitarios.

Desde un rincón, un grupo de Luceros repiten una y otra vez una historia aprendida de memoria, como en el libro de Bradbury. La han repetido tantas veces que han desgastado su significado (y apenas se parece a la que oyeron tiempo ha), pero la siguen representando para que no se pierda en la noche.

Y mientras, un grupo de Escritores -salido cada uno de su Maine particular- se ponen en camino de una ciudad perdida en el mapa. Se reunirán tres días con sus noches para, entre el tabaco y la cerveza, buscar una rosa en el solar olvidado.

Estos cuentos flotan perezosos a mi alrededor, como luciérnagas perdidas en  lo más profundo del invierno. Yo solía esperar el amanecer, desconsolado por no atisbar la alborada; pero gracias a ellos he comprendido que la oscuridad de Diciembre, meramente, esconde la luz.

Me voy al baño.


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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 12/16/2011 02:26:00 PM

[Nueva Massalia] Attention whore!

Publicado el 11 de Diciembre, 2011, 13:04. en General.
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Quiero crear un hogar càlido y acogedor en mitad del màs crudo invierno. En él reuniré todo mi universo para luego compartirlo: dejar abierta mi cabeza y que el resto de niños pase dentro a jugar.

Deseo plantar una idea y sorprenderme con lo lejos que llega (o lo pronto que cae). Y así mezclaré lineas "Tachàn" con largas tomas abieras en claroscuro -y silueta del personaje recortada al fondo. Ansío reir, llorar, sentir cecanos todos y cada uno de los momentos de mi mente.

Y pondré a todo ello banda sonora, para reconocer y atesorar los momentos importantes: retazos de gloria y ridículo, de sufrimiento y gozo.

Lo unico que no quiero es -fíjate- esforzarme. Tal cual me pongo a pensar en el trabajo que llevaría todo ello se me queda cara de Yao Ming.

Felices fiestas.



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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 12/11/2011 12:40:00 PM

[Nueva Massalia] Los últimos días de Agosto

Publicado el 27 de Agosto, 2011, 3:24. en General.
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Hoy ha sido la primera noche fría del verano en Zaragoza.

Cuando yo era pequeño (y el aire acondicionado un lujo desconocido), recibíamos esta noche con mucha alegría; abríamos de par en par las ventanas de la casa de mis padres, dejando que la fresca corriente inundara la casa, llevándose el bochorno. Era una de las noches mas agradables de todo el verano.


Esa casa ya no existe, pero los recuerdos que de ella atesoro son más reales que cosas ocurridas esta misma mañana. El olor de los últimos días de agosto, el tacto de la sábana fresca, el crujido al abrir los ventanucos de madera y la caricia de la brisa nocturna sobre mi cuerpo.

Esta noche, Silvia y yo nos la hemos tomado para los dos solos. Tras cenar, le hemos colocado el arnés a Nora y hemos paseado los tres por los jardines de la Aljafería, al lado de casa. Con las plazas vacías, nos hemos sentado en cada banco y terraza que nos apeteciera, y sumergidos en la brisa hemos recordado nuestros veranos pasados. Y me ha invadido la morriña.


Nunca me ha apenado que se acabe el verano; todo lo contrario: los últimos días de agosto eran en los que mis amigos volvían a casa. Tras un agosto entero habitando un desierto, la ciudad se plagaba ante mi de gente con prisas por reanudar sus vidas. Zaragoza salía de su hibernación estival.

Lo que realmente añoraba era la expectación con la que recibía esta noche. Tenía un significado especial -aunque no muy definido- que marcaba el ritmo de mi vida. Ahora he crecido y este ritmo se ha desbocado, arrasando con todo.

Pero, paseando entre olmos y sauces, me he dado cuenta que esa magia nunca estuvo allí. Esa noche, esta noche, no es especial porque una casualidad cósmica haga que las estrellas se alineen. Es especial porque lo quisimos sentir así en su momento, y merece ser recordada porque quisimos que fuera memorable. Y por ello puedo recuperarla.

Me recuerda al consejo de "Entre copas" sobre encontrar la ocasión especia para abrir el idealizado Cheval Blanc: "El día que abras un Cheval Blanc del 61 será la ocasión especial".


Quiero que haya mas ocasiones especiales en mi vida, y voy a ponerme a ello.

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 8/27/2011 03:24:00 AM

[Nueva Massalia] Dracula's Lament

Publicado el 19 de Agosto, 2011, 1:20. en General.
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Esta noche hemos aprovechado para ver, una vez más, "Forgetting Sarah Marshal". La tradujeron en español como "Paso de tí"... para liarse a palos.

Os la recomiendo. Se hace corta -hora y tres cuartos-, tiene buenos golpes y es entretenida. No cambiará vuestra concepción de la realidad tal y como la conocéis, pero os echareis unas risas. Muy adecuada para quitarse la morriña de los últimos días de agosto.

Hacia la mitad de la película, Jason Segel toca una canción pegadiza. Dentro de la película, sirve de tema central para una versión cómica de Dracula, protagonizada por marionetas. ¡Me moló mucho! Aquí os la dejo.






It’s getting kind of hard to believe
things are going to get better
I’ve been drowning too long to believe
that the tide’s going to turn

And I’ve been living too hard to believe
that things are going to get easier now
I’m still trying to shake off the pain
from the lessons I’ve learned

And if I see Van Helsing, I swear
to the Lord I will slay him!
A-ha-ha-haa! Take it from me
I swear I will let it be so! A-ha-ha-haa!!

Blood will run down his face
when he is decapitated…aah!
his head on my mantle is how
I will let this world know:

How much I love you–
die…die…die!
(Pause)
I can’t.


Y no soy la Ãºnica persona a la que le ha encantado. Por youtube hay múltiples versiones, montajes y covers. La que más me ha impresionado era una animación flash, al estilo dibujo animado.




Y, por último, añado una versión alternativa cantada por el propio Jason Segel en "The late late Show"






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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 8/19/2011 01:20:00 AM

[Nueva Massalia] Aclarando cosas

Publicado el 1 de Junio, 2011, 21:23. en General.
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Al igual que la mayoría de mis lectores, estoy pendiente con todos los acontecimientos relacionados con la @spanishrevolution. Estoy pegado a los feeds y frecuentando las plazas, a ver que se cuece.

Cierto es que me llama la atención que, cada vez más, es muy difícil encontrar información sobre lo que va aconteciendo. Incluso si usamos Google Noticias, tenemos que buscar de propio, pues ya han retirado las noticias de portada.

¿Censura? Yo creo que sí. Es impresionante el eco que el movimiento encuentra en otras partes del mundo, mientras su la cobertura mediática tiende a 0. ¡Ni siquiera salieron en portada las cargas policiales contra las marchas en París!

Aún así, no quiero perder la cabeza. Desde mi humilde blog quiero romper una lanza por los Mossos d'esquadra, tan vilipendiados desde la carga de plaza Cataluña. En especial contra la polémica que ha suscitado la siguiente foto:


Quiero aseguraros, de una vez por todas, que el Mosso NO PRETENDE golpear al paralítico, sino al joven que esta detrás escondido (cuesta, pero si miras bien lo veras). NINGÚN Mosso cargaría así sobre un pobre impedido.

Creo que como el paralítico no puede huir, lo esta dejando para luego. Para cuando ya este cansado de arrear tortazos a gente que corre.

Que son profesionales, joder...

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 6/01/2011 09:23:00 PM

[Nueva Massalia] El viaje XV - In Memoriam

Publicado el 8 de Mayo, 2011, 19:38. en General.
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Hubo vítores y gritos de alegría al ver morir al griefer. Skass nos llamó a la calma, recordándonos que aún quedaba trabajo por hacer. El capitán mandó un grupo de hombres a través del puente, estos limpiaron la otra orilla y regresaron con el libro de los monstruos.

Mientras el resto usamos el carromato que antes llegaba el cilindro para cargar a los caídos. Cuando la avanzadilla volvió, regresamos al corazón del templo del valor. Allí tratamos a los heridos y, cuando pudimos emprender la marcha, Phank creó un portal hasta la casa de Reshef.

¡Cuanta alegría sentí al volver a sentir de nuevo el sol y el viento! El astrónomo quedó a descansar en su casa, junto a Excessus y Hazmat. Mientras, los otros dos Adm volverían a pie hasta Espaún con el libro; aún con el griefer muerto no era aconsejable abrir portales alegremente. Me despedí de Phank y Skass, prometiendo que les visitaría en un futuro no muy lejano, cuando acabara mi viaje a Norsk.

El capitán trocó con nosotros algunos puros por té enano, y me aseguró que estaría muy interesado en hacer negocios conmigo cuando me pasase por Espaún. ¡Qué poco me imaginaba que aquella sería la última vez que le vería con vida!

Tras todo el ajetreo y una descansada cena en casa de Reshef, Dremin y yo hicimos petate de nuevo para continuar hacia Norsk. Osuspiro, agradecido por nuestra ayuda, se ofreció para acompañarnos en el último trecho.

Tomamos una barcaza frente a la casa del astrónomo y, sin apenas acercarnos a la costa, navegamos el resto del primer día. Disfrutamos del sol y la brisa marina como si fuera la primera vez, incluso me dio un golpe de calor y tuve que tomar hierbas calmantes.

Al atardecer llegamos sin percance al castillo de Azafrania, el último antes de las tieras salvajes. Nos recibió su barón, viejo conocido de Osuspiro. Sorprendido de tener visitantes en tan malos tiempos, nos invitó esa noche a una opípara cena, en la que entretuvimos a la corte con las andanzas de los últimos días.

Al dia siguiente, los hombres del barón nos escoltaron hasta la linde de sus tierras. Allí nos señalaron el camino para cruzar Desierto Camelia y llegar a los bosques Sin Fin, donde se encontraba Norsk.

Cubrimos la distancia raudos y ligero, quizás por saber nuestro destino tan cerca, y llegamos hasta el lago de Norsk esa misma tarde. Más la visión de la ciudad sacudió nuestros corazones.

Columnas de humo salpicadas por doquier delataban varios incendios entre las casas. La muralla, siempre alta e imponente, estaba derruida en algunas partes. Sus brechas estaban pobremente cubiertas por barricadas improvisadas.

Al acercarnos a la puerta sur, un par de guardias maltrechos y famélicos nos reconocieron a sir Dremin. Este les solicitó audiencia con el hidalgo Skylanden y nos dejaron entrar. Atravesando la ciudad vimos la miseria en las calles. Muchas casas estaban derruidas y requemadas. La mayoría de los habitantes vagaban entre las ruinas, tristes y con la mirada perdida; sus rostros reflejaban el hambre y el miedo por los ataques sufridos.

Llegamos hasta la alcaldía, sombra medio derruida de lo que había sido, y subimos hasta la sala de Skylanden. El hidalgo, triste y apagado, nos habló acerca de los terribles ataques que la ciudad había sufrido desde hacía semanas.

Al igual que en el resto de ciudades, todo comenzó con el bloqueo de los portales y las de oleadas de monstruos al caer el sol. Algunos hombres, preocupados por la falta de comida, marcharon en caravana hacia el sur. La expedición fue atacada a mitad de camino y muriendo muchos hombres, regresando heridos el resto.

A partir de ahi la cosa fue a peor. Los monstruos atacaban las murallas cada noche, hasta que unos creepers abrieron brecha. El caos se desató en las calles y, para cuando los escasos guardias consiguieron rechazarles, comenzaron a bombardear con  rocas candentes. Esa noche perdieron el granero y casi todo el barrio sur en un gran incendio. El hidalgo organizó una milicia improvisada al día siguiente, para poder sustituir a los guardias caídos: los propios ciudadanos defenderían las murallas.

Hacía dos días, sin embargo, los ataques casi cesaron. Desde entonces Skylanden había organizado el desalojo de la ciudad. Los guardias protegerían una única caravana de civiles hasta Azafrania, y dejarían Norsk abandonada.

Molesto por la noticia, Dremin me arrebató el petate y lo abrió. Mostró el contenido al hidalgo y pasó a relatar todas las penurias que sufrimos para traer el grano. Contó tambien nuestro encuentro con los Adms, la historia de Excessus y todas nuestras peripecias en Mojang y Nederia.

Al terminar, el caballero se acercó a Skylanden y le dijo:

  • Señor, en pago a tan largo viaje sólo os pedimos una cosa: dejadnos replantar los huertos.
  • Pero la ciudad será abandonada, sir Dremin, ya esta decidido -respondió el hidalgo-. Aqui sólo quedan ruinas y tristeza.
  • Entiendo vuestro pesar, Skylanden, pero en serio os ruego que les deis una oportunidad.
  • ¿A las semillas? -Respondió esbozando una sonrisa
  • No, a los habitantes de Norsk. Maese Piteas y yo...
  • [Ejem] -Tosió Osuspiro.
  • ...y Osuspiro -corrigió Dremin-, nosotros hemos arriesgado la vida en este viaje porque creemos en Norsk. Porque deseábamos traerle un soplo de esperanza. Por favor, dad una oportunidad a vuestro pueblo de elegir que hacer con él.
  • Los ataques no se recrudecerán -dijo Osuspiro-, si en una semana seguís queriendo abandonar la ciudad, contareis con mi espada para defender a vuestros hombres.

El hidalgo lo meditó, y al final decidió darnos una semana de tiempo. Los tres le dimos las gracias, y partimos a los huertos para plantar el grano de Valinor. La gente nos miraba desconfiada al comienzo, pero más de uno corrió a ayudarnos cuando vió lo que hacíamos.

Esa noche, aunque no había crecido apenas nada de trigo, la gente del pueblo celebró fiesta por nuestra llegada. Repartí los puros de Skass, y estiré todo lo que puede el té y las especias para ofrecer algo medio decente. Fue, con lejos, la comida más insípida que habíamos probado (¡incluso comparada con la poca que tomamos en Nederia!), pero desde luego fue la mejor cena: sabía a victoria.

Esa semana se obró el milagro: cada dia más ciudadanos decidían quedarse y reconstruir sus casas. Los cazadores pudieron volver a cobrar piezas por los bosques Sin Fin, sin miedo a encontrarse con un monstruo. El trigo crecía mientras fuerte y sano.

Nos tocó repetir una y otra las historias de nuestras aventuras. Prácticamente todo el mundo en la ciudad se las aprendió de memoria, incluso hubo quien las acabó contando mejor que nosotros. La fama y el favor de Skylanden me valieron el poder colocar una pequeña tienda en la misma ciudad -de exito rotundo-, y ser nombrado "Amigo de Norsk".

Al igual que la primavera borra los rastros del invierno, Norsk volvió a florecer, dejando atras sus momentos oscuros y relegando nuestras aventuras a los cuentos de viejas. Tán sólo una estela de piedra, grabada por Osuspiro, Dremin y yo, recordaba todo lo ocurrido rezando:

IN MEMORIAM QUI ABSENTES

Finalmente llegó el dia en que los portales se reactivaron, con fiesta y jolgorio en todas las ciudades. Aproveché entonces para volver a mi casa en Valinor y tomar un descanso de todo lo ocurrido, antes de volver a los negocios.

Mucho tiempo despues volvería a Norsk en circunstancias harto distintas. Sería buscando supervivientes mientras los Chunks devoraban Serveria. Pero eso es otra historia que tendrá que ser contada en otra ocasión.

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Publicado por Piteas para Nueva Massalia el 5/08/2011 06:38:00 PM